19 de abril de 2013 / 03:03 p.m.

Decenas de miles de personas se volcaron este miércoles por la noche a las calles en la ciudad de Buenos Aires y otros puntos de Argentina haciendo sonar sus cacerolas para manifestar su ruidoso repudio al gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en una protesta que tomó el nombre de 18A.En la lista de reclamos se destaca la reforma de la Justicia impulsada por el gobierno y que está siendo tratada por el Congreso, así como también hay repudio a la inseguridad, la corrupción y la inflación, destacó la agencia DPA.Los manifestantes portan carteles en los que por ejemplo puede leerse "No le tengas miedo a la libertad, que nadie te la robe", "Basta 18A", "Libertad, libertad, libertad" y "Basta de violar a la Constitución".Otros cantaron el himno argentino, corearon "Argentina, Argentina" y levantan pancartas que rezan "No domesticar la justicia", "Cárcel para los lavadores de dinero", "Sin justicia no hay futuro", o simplemente optan por ondear banderas argentinas de diferentes tamaños.Distintas columnas de ciudadanos marchaban hacia la céntrica Plaza de Mayo de Buenos Aires, con algunos dirigentes opositores y sindicales mezclados entre sus filas. Una multitud se congregaba en el Obelisco.Esta noche, en medio de la movilización, el Senado dio media sanción al último de los seis proyectos que envió el Poder Ejecutivo al Parlamento, que busca regular las medidas cautelares. Algunos manifestantes protestaron alrededor del Congreso y gritaron "ladrones, ladrones".Otros manifestantes optaron por quedarse protestando en sus barrios haciendo estruendo con todo tipo de utensilios, bocinazos e instrumentos.La convocatoria al 18A fue lanzada desde las redes sociales y sin identificación partidaria, tal como ocurrió en protestas similares el 8 de noviembre y el 13 de septiembre del año pasado.A diferencia de los anteriores cacerolazos, acompañaron la convocatoria dirigentes de varias fuerzas opositoras. Ricardo Gil Lavedra (Unión Cívica Radical), Oscar Aguad (UCR), Paula Bertol (PRO), Carlos Brown (peronismo disidente), Federico Pinedo (PRO) y Gerónimo Venegas (sindicalismo opositor) son algunos de los participantes en la marcha.También se registran manifestaciones en diversos puntos de los suburbios y frente a la residencia presidencial de la localidad de Olivos, en el norte del Gran Buenos Aires.Cacerolas, banderas y pancartas salieron asimismo a las calles en otras ciudades argentinas como Córdoba, Rosario, Santa Fe, Salta, Tucumán, Mar del Plata y La Plata, ciudad golpeada recientemente por graves inundaciones.La presidenta Fernández de Kirchner no se encuentra en el país, ya que partió a Lima para la reunión de emergencia de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), convocada para analizar la crisis en Venezuela, y posteriormente participará de la asunción del mandatario venezolano Nicolás Maduro.Un triple vallado fue instalado en los alrededores de la Casa de Gobierno, con importante custodia policial."Vinimos para que no haya re-re (elección presidencial), para que tengamos un país justo, para que tengamos una justicia independiente", señaló una manifestante. "Porque quiero que haya tres poderes, quiero república, lo que mis ancestros vinieron a buscar a este país", indicó otra mujer."Es un atropello total y absoluto a las instituciones", opinó un hombre. "Estamos cansados de la corrupción, de la mafia", completó una joven.También se registraron durante la jornada cacerolazos de ciudadanos argentinos en diversas ciudades del mundo, como por ejemplo en Sidney, Madrid, Barcelona, Londres, Roma y Milán. La convocatoria a través de Facebook y Twitter alentaba a acercarse a las sedes diplomáticas argentinas en más de una veintena de puntos del globo."Salgamos de las sombras, volvamos a la calle", llamaba uno de varios afiches en la web a sumarse al cacerolazo. "Sin agravios, sin miedo, en paz".Entre los motivos de la movilización, que fueron difundidos a través del sitio www.argentinosindignados.com, se menciona en primer lugar que "con el proyecto de reforma judicial, el gobierno intenta controlar la Justicia".También reclama: "No somos libres de salir del país, pues hay que pedir permiso para que te den unos pocos dólares como si fuéramos criminales". Y añade: "Te dicen en qué divisa tenés que ahorrar; pero convirtieron a la nuestra en apenas papelitos de colores que no son reconocidos en el mundo y que se devalúan diariamente".

AP