28 de junio de 2013 / 10:34 p.m.

 

Montevideo  • Una marcha masiva de profesores de primaria y secundaria de la educación pública uruguaya, que llevan más de una semana en huelga, bloqueó hoy el centro de Montevideo en reclamo de una mejora salarial y por un mayor presupuesto para la educación.

Miles de maestros, muchos de ellos ataviados con sus características batas blancas, recorrieron la principal arteria de la capital en una exhibición de fuerza en la que fueron apoyados por el principal sindicato del país, el PIT-CNT, y exigieron al gobierno del presidente José Mujica que cumpla sus promesas con la educación pública y la ponga en el centro de sus políticas.

En la marcha participaron tanto los profesores de secundaria, en huelga general indefinida desdehace más de una semana, como los profesores de educación primaria de Montevideo, que se sumaron a sus compañeros. "No hay país de primera con salarios de cuarta", apuntaban los manifestantes.

Esta masiva manifestación obligó al Ministerio del Interior a diseñar un plan especial de contingencia, inusitado en el país, debido al temor de que la cada vez mayor radicalización de las protestas de los profesores derivara en incidentes, lo que finalmente no sucedió.

Según reclaman los educadores, el sueldo básico de un profesor que recién ingresa a la carrera es de unos 14 mil pesos (668 dólares) por 20 horas de trabajo y se aspira a que el salario mínimo llegue a 21 mil pesos (1,002 dólares).

Pese a la bonanza económica en Uruguay en los últimos años, el país arrastra un fuerte deterioro de la educación pública, caracterizada por altísimos niveles de deserción y repetición, falta de capacitación de los docentes, problemas de infraestructura y déficit de gestión.

"La situación es escandalosa en las condiciones sociales y económicas que tiene actualmente Uruguay", dijo a la AFP Adriana Aristimuño, doctora en Educación por la Universidad Católica de Lovaina y directora del Departamento de Formación Humanística de la Universidad Católica del Uruguay.

En un país que celebró en 2012 diez años de crecimiento económico ininterrumpido, con una fuerte caída de la pobreza (a 12.4% de la población ese año), donde se ha alcanzado la universalización de la enseñanza primaria y la tasa de analfabetismo es de 1.7%, las carencias más graves se ponen de manifiesto en la enseñanza secundaria.

Según el anuario estadístico 2011 del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), el porcentaje de no aprobación en el ciclo básico (primeros tres años de enseñanza secundaria) en los liceos públicos es del 30% y en algunos liceos llega al 40%. "Son los niveles más altos de la región, incluso más altos que algunas regiones que tienen educación muy deficitaria como África", aseguró Aristimuño.

La alta repetición se vincula con el otro gran problema de esa etapa: la deserción estudiantil, que ronda el 20% en el ciclo básico.

"En los primeros tres años de Secundaria se produce un vaciamiento del ciclo básico. El índice que más dice lo mal que estamos es la tasa de graduación de la secundaria: solo un 37% termina bachillerato, cuando en Chile y Argentina están llegando al 80%", sostuvo Aristimuño, que recuerda que hace 40 o 50 años la tasa de egreso era similar a la de esos países.

Las causas de este fenómeno son complejas, sostiene la doctora en educación. Desde desactualización de los formatos educativos y descoordinación de las políticas hasta ausencia de capacitación, infraestructura insuficiente y falta de apoyo del entorno familiar, especialmente en los contextos socioeconómicos más críticos.

"Hay una especie de inercia institucional, inercia administrativa, inercia burocrática", sostuvo. "Y también una inercia en lo curricular y lo didáctico, el grueso de los profesores tienen mentalidad didáctica de otra época".

Según el MEC, casi la mitad de los jóvenes de 12 a 29 años que desertaron de la educación media declaran que la principal razón para su alejamiento fue la falta de interés o deseo de aprender otras cosas (45%). El cambio de las autoridades educativas cada cinco años, con los cambios de gobierno, tampoco contribuye, según la especialista.

"Hay informes internacionales que muestran que los países que mejoran los resultados son aquellos donde los elencos permanecen más tiempo en los cargos, más allá de que cambie el gobierno", sostuvo Aristimuño. La permanente rotación de directores y profesores en los centros educativos también mina los proyectos de mejora, aseguró.

Para la profesora Graciela Bianchi, ex directora del liceo Bauzá que se enfrentó durante su gestión en varias oportunidades a las autoridades de Secundaria, el sistema educativo "no supo transformarse a sí mismo, producto de un corporativismo que está integrando el gobierno de la educación". Bianchi sostiene que son los sindicatos los que "frenaron muchas reformas sin una propuesta alternativa".

La exdirectora ejemplificó que cuando en 1995 Germán Rama, director nacional de la educación pública bajo la presidencia del colorado Julio María Sanguinetti, promovió una gran reforma educativa que incluyó desde la universalización de la enseñanza preescolar y escuelas de tiempo completo hasta cambios en la currícula de secundaria y en la formación docente, los sindicatos "trancaron todo sin plantear alternativas".

Con el cambio de gobierno, Rama se fue del país "y quedaron cabos sueltos de lo que podría haber sido el comienzo de la transformación en la educación", sostuvo. Bianchi defiende que hay que cambiar la gestión, darle autonomía a los centros educativos, disminuir las asignaturas y modificar la distribución de las horas docentes, que deben destinar parte a docencia directa, parte a formación y parte a tutorías.

Pero además, advierte que aunque en primaria la tasa de repetición es muy baja, también hay problemas. "Los estudiantes llegan al liceo analfabetos. Primaria tiene una tasa de repetición bajísima pero es falsa, porque egresan sin calidad. Hay un paradigma instalado desde hace años por parte de las autoridades de la educación que lo importante es que egresen, no importa con qué nivel", sostuvo.

Para la ex directora, si bien desde la llegada al poder del Frente Amplio (FA, izquierda) se aumentaron fuertemente los recursos destinados a la educación, el dinero ha sido insuficiente y "muy mal gestionado".

Según Aristimuño, el camino pasa por una buena formación docente continua, realizar un cambio curricular, mejorar los salarios docentes y la infraestructura educativa. Pero además, "tiene que haber una mayor capacidad de armar una política y ejecutarla".

La organización de la educación, con un organismo rector autónomo y consejos descentralizados para cada nivel de la enseñanza, tampoco ayuda, evaluó. "Con tantos consejos hay decenas de personas para ponerse de acuerdo", sostuvo la doctora en educación, que cree que "mejorar va a llevar mucho tiempo y mucho dinero".

Agencias