30 de agosto de 2013 / 02:33 p.m.

Bogotá • Casi 20 mil personas marcharon ayer en las principales ciudades de Colombia y realizaron 73 bloqueos carreteros para apoyar a los campesinos, que desde el 19 de este mes salieron a las calles para pedir ayudas económicas.

En Bogotá, obreros, estudiantes, profesores y trabajadores de la salud marcharon desde siete puntos de la capital hacia la céntrica plaza de Bolívar, en una protesta que terminó con dos policías y un manifestante heridos.

Aunque la jornada en Bogotá arrancó en calma, más tarde se registraron violentos enfrentamientos en los alrededores de la céntrica plaza entre manifestantes y policías, que dejaron destrozos en sedes bancarias y locales comerciales del centro histórico.

Grupos de encapuchados agredieron a los agentes con vidrios rotos de ventanas e incluso los atacaron con palos.

El ministro del Interior, Fernando Carrillo, declaró que los responsables de los desmanes “son vándalos y no campesinos”.

Ante los disturbios, los agentes dispersaron a los manifestantes con chorros de agua y gases lacrimógenos.

Las manifestaciones campesinas, con bloqueos en las principales carreteras del país que dificultan la llegada de alimentos y otros bienes a las ciudades, comenzaron el 19 de agosto en demanda de ayudas económicas como el establecimiento de precios de sustentación para algunos productos agrícolas y rebajas en los precios de fertilizantes, plaguicidas y semillas.

En total se realizaron este jueves 48 marchas en todo el país, siete de ellas en Bogotá.

En Medellín, segunda ciudad de Colombia, miles de personas, sobre todo estudiantes, también salieron a las calles gritando consignas en contra del gobierno.

El presidente Juan Manuel Santos, que el fin de semana minimizó la movilización campesina al decir que “el tal paro agrario no existe”, reconoció ayer que el sector rural atraviesa “una tormenta”.

“Sin duda alguna, estamos atravesando por una tormenta que se formó por la acumulación del abandono y de falta de políticas en el sector agropecuario durante muchísimo tiempo. Y ahora estamos pagando las consecuencias”, dijo en una alocución de radio y tv.

El presidente ofreció controlar los precios de los fertilizantes y plaguicidas, así como frenar el contrabando de alimentos.

Los campesinos se vieron afectados por la entrada en vigor de varios TLC, entre ellos con Estados Unidos, y la apreciación de la moneda (10 por ciento con respecto al dólar en 2012), entre otros factores.

Además, los expertos señalan que el campo colombiano vive una crisis estructural, pues tres cuartas partes de los terrenos de uso agrícola no son aprovechados debido a la inseguridad que genera la presencia de guerrillas y del narcotráfico.

El gobierno de Santos mantiene desde el lunes una mesa de diálogo regional con campesinos en la zona de Boyacá (centro), despensa alimentaria de Bogotá y donde las protestas han sido intensas, pero hasta ahora no se ha logrado un consenso.

“Ojalá que los diálogos en Boyacá tengan un final feliz y comencemos a levantar estos paros”, señaló el mandatario.

Pero los campesinos siguen exigiendo una mesa de negociación nacional y no diálogos por regiones o sectores agrícolas.

— AGENCIAS