16 de enero de 2013 / 12:32 a.m.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, cuestionó hoy de nuevo el papel de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.

 Bolivia • Bolivia destinará este año más de dos mil militares y policías a su campaña de erradicación de cultivos ilegales de coca, cuyos resultados destacó hoy el presidente del país, Evo Morales, quien volvió a cuestionar el papel de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.

Armados con machetes y piquetas, medio centenar de soldados de la Fuerza de Tarea Conjunta iniciaron hoy las operaciones de esta campaña en una parcela de la comunidad chaco curichal, donde en menos de media hora destruyeron alrededor de media hectárea de cocales. La planta debe ser arrancada de raíz, ya que si no vuelve a crecer rápidamente.

Morales inauguró esta campaña en un cuartel de Chimoré, en la región cocalera del Chapare, su feudo político y sindical, donde afirmó que Bolivia ha dado "pasos importantes en esta dura tarea, que es una tarea para defender la vida".

La ley boliviana establece que el mínimo de hectáreas de cultivos de coca que deben ser destruidos en cada campaña anual es de cinco mil, si bien la cifra final en los últimos años ha superado las diez mil hectáreas.

Los resultados conseguidos por Bolivia en la destrucción de cultivos ilegales de coca han aumentado, según Morales, desde que se "nacionalizó" esta lucha, frente a los esfuerzos infructuosos contra el narcotráfico de países vecinos en los que hay bases estadunidenses, entre los que citó a Perú y Colombia.

"Antes esta tarea de erradicación, con política de coca cero, eran agentes externos, especialmente Estados Unidos, y no traía ningún resultado. Si traía alguno era la violación de los derechos humanos y de nuestra soberanía", espetó el mandatario.

Bolivia expulsó a la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA, por su sigla en inglés) de su territorio en 2009 al considerar que este organismo se inmiscuía en asuntos de política nacional.

Morales acusó hoy a Estados Unidos de fomentar encubiertamente los cultivos ilegales para seguir justificando su presencia en países latinoamericanos como apoyo en la lucha antidroga y de esa forma ejercer "control geopolítico" y de "los recursos naturales".

El Gobierno boliviano anunció que este año destinará a la lucha contra la droga entre 35 y 40 millones de dólares, cinco millones más que el año pasado y en su mayor parte procedentes de las arcas del Estado, y añadió que la aportación estadunidense es "insignificante".

El mandatario volvió a apelar a la corresponsabilidad de los países en la lucha contra el narcotráfico e instó a los países desarrollados a controlar su consumo interno de cocaína. También insistió, como ha hecho en ocasiones anteriores, en que es necesario erradicar el secreto bancario, ya que "los millones" procedentes del tráfico de drogas "se mueven a través de los bancos".

Además, agradeció la labor de "control" de los sindicatos cocaleros, a los que él mismo pertenece y que obligan a reducir los cultivos a aquellos afiliados que no respetan las cuotas asignadas legalmente.

Entre los representantes internacionales que se desplazaron hasta el Chapare para asistir al inicio de esta campaña se encontraban el encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos, Larry Memmot, y el representante de la ONU para el Control de las Drogas y la Prevención del Delito (ONUDD) en Bolivia, el peruano César Guedes.

Ambos destacaron los buenos resultados obtenidos por la FTC en la erradicación de cultivos ilegales de coca y a pesar de las acusaciones de Morales, Memmot dijo que su Gobierno seguirá apoyando a esta unidad, aunque no precisó a cuánto ascenderá la aportación económica estadounidense.

La campaña de erradicación de cultivos de coca arrancó un día después de que miles de personas marcharan por las calles de La Paz y Cochabamba para celebrar el reingreso de Bolivia en la Convención Antidroga de 1961 de la ONU con una excepción que permite el tradicional masticado de coca dentro de este país.

Bolivia es el tercer productor mundial de coca y cocaína, tras Colombia y Perú, y el principal proveedor de esas drogas para los países vecinos del Cono Sur, según la ONU. En su informe más reciente sobre Bolivia (2011) este organismo cifra en 27,200 las hectáreas de cultivo de coca que hay en el país frente al máximo legal de doce mil establecido por la legislación boliviana.

No obstante, el Ejecutivo boliviano avanzó hoy que estudia una modificación de la ley antidroga para elevar hasta 20 mil hectáreas la extensión de plantaciones legales de coca en el país.

EFE