22 de septiembre de 2013 / 01:52 a.m.

Nairobi • Los militantes islamistas shebab de Somalia reivindicaron la matanza de al menos 39 personas en un centro comercial de Nairobi en represalia a la presencia de tropas de Kenia en territorio somalí. El presidente keniano Uhuru Kenyatta dijo en un mensaje televisado a la nación que hubo 39 muertos y 150 heridos en el ataque.

El mandatario afirmó que "Kenia ya ha sufrido ataques terroristas antes, y volverá a derrotar" a quienes los cometen, tras indicar que perdió familiares en la acción.

Dos mujeres francesas murieron en el "ataque terrorista" anunció por la noche la presidencia francesa en un comunicado, y expresó la "total solidaridad" del presidente François Hollande con las autoridades kenianas. Dos de los muertos son canadienses, indicó el primer ministro Stephen Harper, y precisó que perdió la vida una mujer del personal diplomático canadiense en Kenia.

El atentado fue condenado por Estados Unidos, que lo tildó de "despreciable", y por Argentina, que lo calificó de "bárbaro". "Los muyahidines entraron en el centro comercial Westgate hacia el mediodía" y "mataron a más de 100 infieles kenianos y la batalla continúa", afirmaron los islamistas en un mensaje difundido el sábado por Twitter.

"Lo que los kenianos ven en Westgate es la justicia punitiva de los crímenes cometidos por sus soldados" involucrados en el conflicto somalí, afirmaron los shebab, vinculados a Al Qaeda. "Por tierra, por aire y por mar, las fuerzas kenianas invadieron nuestra patria musulmana, matando centenas de musulmanes en esas operaciones y desplazando miles" de personas, agregó el mensaje de los islamistas somalíes.

Las Fuerzas Armadas kenianas penetraron en Somalia en 2011 y desde entonces mantienen su presencia en el sur del país en el marco de una fuerza africana multinacional que apoya al gobierno somalí en su lucha contra los shebab.

Un comando armado y encapuchado entró hacia el mediodía en el centro comercial Westgate Mall, uno de los más lujosos de Nairobi, cuya clientela está formada principalmente por kenianos ricos y por extranjeros.

Los miembros del comando dispararon y tiraron granadas contra la clientela cosmopolita -africanos, indios y occidentales- y los empleados del centro comercial. Unidades de élite del ejército keniano fueron desplegadas para reforzar a las fuerzas policiales en el lugar y ayuda a la evacuación de los clientes y los empleados del centro comercial que era sobrevolado por helicópteros.

Repleto de público los fines de semana, el centro comercial era citado regularmente como objetivo posible de grupos relacionados con Al Qaeda. Este tipo de ataque es algo que nunca había ocurrido en la capital keniana y podría ser el atentado más sangriento desde el ataque suicida de Al Qaeda, que tuvo como objetivo en agosto de 1998 la embajada estadunidense de Nairobi y causó más de 200 muertos.

"Detrás del centro comercial hay trece cadáveres, en diferentes lugares. Mis colegas que estaban en los pisos superiores dicen que hay más cadáveres, pero yo vi trece", declaró a la AFP al alto funcionario policial en el lugar.

Los hombres armados retenían rehenes dentro del centro comercial y las fuerzas de seguridad seguían sus operaciones para garantizar la seguridad del complejo, indicaron miembros de la seguridad keniana.

Según el Centro Nacional de Operaciones de Kenia para las Catástrofes, era incierto el número de comerciantes y empleados detenidos por los hombres armados, cuando una operación masiva del ejército y la policía se puso en acción a primeras horas del domingo, más de 12 horas después de empezar el ataque.

Con anterioridad, testimonios presenciales señalaron al menos siete rehenes. "Las operaciones continúan", declaró a la AFP un responsable de la seguridad keniana, armado y de paisano, en el lugar del ataque. "Vamos a liberar a todas las personas que están en el interior y acabar con todo esto, pero no podemos dar detalles sobre las operaciones salvo decir que estamos haciendo todo lo que se debe", dijo el responsable.

Una periodista de la AFP-TV vio tres cadáveres en el exterior del centro y dos al interior. Heridos y ensangrentados, padres con sus hijos en los brazos, asustados y conmocionados, eran evacuados precipitadamente. El "Westgate Mall" es un laberinto de tiendas de todo tipo, donde es fácil esconderse.

Según un testigo, los asaltantes "ejecutaron" clientes. Este centro comercial, abierto en 2007, y cercano a la sede local de Naciones Unidas, tiene restaurantes, cafés, bancos, un gran supermercado y varias salas de cine que atraen miles de personas cada día.

Umar Ahmed, cliente de Westgate de 18 años que se encontraba en el momento del ataque aseguró a la emisora local Capital FM que sobrevivió a la masacre fingiéndose muerto.

"Estaba en el aparcamiento superior y, de repente, todo fueron disparos y gritos", rememoró Ahmed, mientras se recuperaba de unas heridas en un hospital de la capital keniana. "Me asusté, traté de bajar las escaleras, pero vi a alguien corriendo hacia arriba, así que volví y me escondí tras un coche. Después de un rato, la policía llegó y nos pudieron evacuar", apuntó el testigo.

Entre las personas atrapadas en el interior de Westgate, también se encontraban la española Silvia Ojeda y su hija de doce años, que pudieron salir indemnes del centro comercial y se escondieron durante varias horas en el probador de la tienda de ropa en la que se encontraban.

"La gente, un poco asustada, empezó a entrar en la tienda y entendimos que lo que estábamos oyendo eran disparos", relató a Efe desde su casa, donde se encuentra "bien" a pesar de lo vivido. "Mi hija no paraba de llorar. Había mucho ruido y disparos", agregó.

Agencias