23 de mayo de 2013 / 01:36 a.m.

La Habana • La puesta en marcha del megapuerto cubano del Mariel, que será administrado por la International Pte Ltd, de Singapur, segunda mayor empresa transnacional en operación de puertos, y la culminación del nuevo canal de Panamá en 2015, pudieran sepultar 50 años de confrontación entre Washington y La Habana, según un experto isleño.

"Probablemente desde la revolución de Haití, hace más de doscientos años, no había aparecido una coyuntura económica tan potencialmente favorable para Cuba, que combinase su alcance global con una relación directa con la operación de modalidades centrales de la acumulación de capital", consideró el doctor cubano en Ciencias Económicas Pedro Monreal, en un artículo que publicó hoy la revista católica Espacio Laical.

Monreal evaluó el impacto que tendrá en la economía global y en especial en el mayor consumidor del planeta, Estados Unidos, la multiplicación de la capacidad de transportación de contenedores desde Asia hacia América por el nuevo canal y la necesidad de contar con "bases logísticas en el Caribe", meta por la que ya compiten , dijo, los puertos de San Cristóbal en Panamá, Freeport en Bahamas, y Caucedo, en República Dominicana.

No obstante, "el puerto del Mariel, recién incorporado a la competencia, es probablemente el que más rápidamente esté avanzando" en su construcción, consideró Monreal , al citar entre sus atributos especiales "la ubicación geográfica (a mitad de camino de la costa occidental del EU, que recibe cerca del 75 por ciento de la carga por contenedores de ese país), así como su asociación con la segunda mayor empresa transnacional en operación de puertos".

"La conveniencia de integrar el puerto de Mariel en una lógica Postpanamax (como denomina al nueva canal panameño) pudiera desatar una dinámica de cambio, originada en una combinación de intereses económicos y políticos, favorable al establecimiento de relaciones económicas normales entre Cuba y los Estados Unidos",, considero, al subrayar el papel que jugaría en ese sentido, por pragmatismo económico, el gran capital estadunidense.

Monreal concluyó que "en ausencia de un gran hallazgo de reservas petroleras en Cuba (algo que no ha llegado a materializarse, al menos por ahora) no ha existido una coyuntura tan favorable para incentivar un cambio en el status de las relaciones Cuba-Estados Unidos como la relativa al "nuevo escenario".

MANUEL JUAN SOMOZA