EFE
3 de julio de 2013 / 01:04 a.m.

 

Madrid • La canciller alemana, Angela Merkel, consideró hoy que los ricos deberían tener un mayor compromiso para contribuir a salir de la crisis en Europa, donde, en su opinión, el desempleo juvenil es el mayor problema.

En un encuentro en Berlín con varios medios, entre los que figura el diario español El País, que lo ha colgado en su edición digital, Merkel opinó que una flexibilización del mercado laboral de los más veteranos y una mayor movilidad ayudaría a disminuir el desempleo juvenil.

Preguntada sobre dónde se está errando para que la zona del euro sea la única región del mundo en recesión, Merkel consideró que "los ciudadanos de muchos países saben perfectamente cuáles fueron los errores cometidos en sus países en el pasado" y lamentó que sean precisamente los que no tuvieron nada que ver, "los jóvenes y los más desfavorecidos, quienes hoy más padecen las consecuencias".

"Con frecuencia, las personas con capital ya hace tiempo que han salido del país o cuentan con otras posibilidades para protegerse. Los ricos en los países más afectados por la crisis podrían ser muy útiles si se comprometieran más. Es muy lamentable que parte de las élites económicas asuman tan poca responsabilidad por la deplorable situación actual", afirmó.

Merkel, quien asegura que nunca ha temido quedarse en el paro, manifestó que "no es prudente, por ejemplo, que en algunos países se flexibilice el derecho laboral solo para los jóvenes y no para los mayores que tienen trabajo desde hace tiempo", al resaltar que "en un continente que envejece esta es una situación insostenible".

De la experiencia alemana, Merkel explicó que se sacaron algunas lecciones como la eficacia de las "escuelas-taller" e importancia de los oficios y que no hay que centrarse solamente en la academización de los jóvenes. Cuando faltan 90 días para las elecciones, Merkel se muestra preocupada por el desempleo juvenil y suaviza su predica a favor de la austeridad y los recortes.

"En todo lo que yo hago no existe un enfrentamiento entre un presupuesto saneado y crecimiento", asegura.

Sobre la pérdida de competitividad que sufren las empresas en algunos países de la UE debido al elevado coste del crédito en comparación con Alemania, Merkel comentó que este "problema" ha resultado "más persistente de lo que esperábamos en Europa" y para solucionarlo abogó por una mejor reglamentación del sector bancario y "un sistema central de supervisión bancaria fiable".

Preguntada sobre la unión bancaria europea, que defienden España, Francia e Italia sobre todo, respondió que "estamos avanzando en todos los aspectos de la supervisión bancaria, pero la velocidad sin un orden riguroso no nos sirve de nada. El organismo de supervisión entrará en vigor el año que viene", y puntualizó que algunas intervenciones "solo podrán darse modificando los tratados".

La canciller alemana afirmó que no ve que vaya a haber una nueva quita de la deuda griega y niega que quiera imponer el sistema alemán a otros países, en especial los del sur de Europa.

"Si un país quiere estructurar su economía de una forma totalmente distinta a la alemana, no hay ningún problema, pues me alegra que de haya diferentes caminos que conduzcan al éxito. Pero no cabe duda de que nadie puede suprimir la necesidad de ser competitivo y de tener que crear y generar la riqueza", dijo.

Añadió que "cuando miro hacia Italia, España y Grecia, lo que veo son sectores de éxito muy diversos". "China, la India, Brasil, Corea del Sur y muchos otros países llevan tiempo haciéndonos la competencia en áreas que antes dominábamos nosotros, dijo Merkel al considerar que Europa debe reaccionar "frente a tal situación y cambiar".

Por otro lado, la canciller alemana afirma ser "escéptica" sobre la propuesta para una elección directa del presidente de la Comisión Europea por considerar que "puede generar problemas en el seno de las instituciones europeas".

De otra parte, Merkel condenó hoy el presunto ciberespionaje de Washington, concretamente en lo que concierne al ámbito empresarial, y advirtió de que la cuestión tendrá un "importante papel" en las negociaciones comerciales con EU.

Las relaciones comerciales deben sostenerse en condiciones de "fiabilidad" y ello implica que no puede practicarse el espionaje, "no importa por parte de quién", afirmó la canciller, durante una visita a una empresa del oeste de Alemania.

Las empresas deben poder proteger "su know how y su propiedad intelectual", añadió Merkel, para insistir en el mensaje dirigido al presidente estadunidense, Barack Obama, en su reciente visita a Berlín, de que en tiempos de internet debe buscarse el equilibrio entre seguridad nacional y protección de datos.

Las palabras de la canciller siguen a la advertencia hecha hoy por su ministro de Economía, Philipp Rösler, acerca de las consecuencias que el presunto espionaje podía tener sobre las negociaciones para un Tratado de Libre Comercio entre EU y la UE.

Entre la industria alemana se ha extendido el temor de que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) pueda tener acceso también a material considerado sensible de empresas alemanas, con daños multimillonarios para las empresas víctimas del espionaje industrial.

Alemania está entre 21 los países a los que el exanalista de la CIA y de la NSA, Edward Snowden había tramitado una petición de asilo a través de la embajada alemana en Moscú, según confirmó hoy el ministro de alemán de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle.

La solicitud fue rechazada, por considerar que no se dan las condiciones necesarias para acceder a ello, comunicaron horas después fuentes de los ministerios de Exteriores y de Interior, en una decisión compartida por la mayoría de los restantes países donde llegó la petición.

Desde la oposición socialdemócrata y verde se ha instado al gobierno a responder favorablemente a esa petición o, en su defecto, a concederle permiso de residencia. Alemania está, al parecer, entre los objetivos prioritarios del espionaje de EU, según informó el fin de semana pasado el semanario Der Spiegel.

Merkel, a través de un portavoz, y Westerwelle, han apremiado a Washington a esclarecer las informaciones de esa publicación y han calificado de "intolerable" que se espíe a un país aliado.

Las informaciones del semanario han hecho que en Alemania vuelva a hablarse de prácticas propias de la guerra fría y entre enemigos, cuestión que en Berlín remite al trauma vivido en las décadas en que quedó partida por el Muro.