12 de abril de 2013 / 12:50 p.m.

Los estudiantes chilenos mostraron hoy su poder de convocatoria con una multitudinaria manifestación en Santiago para exigir cambios en el modelo educativo que lleven a la gratuidad de la enseñanza y a terminar con el lucro.

Las clases de escuelas y universidades quedaron hoy vacías una vez más, cuando 120 mil estudiantes según la Confech y 80 mil según la policía, acudieron al llamado de manifestarse por un cambio en el modelo educativo tanto en Santiago como en otras capitales del país, como Temuco o Valparaíso.

La multitudinaria y variada convocatoria recordó el estallido de las primeras protestas estudiantiles a inicios de 2011, las más importantes en dos décadas, con las que consiguieron hacer tambalear el gobierno del derechista Sebastián Piñera y cambiar a dos ministros de Educación.

"No reencantamos a nadie, evidentemente el 2012 fue un año de reflujo, pero este año salimos con mucha fuerza porque es un año importante", dijo Andrés Fielbaum, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. A través del 'hashtag' de Twitter #NosVemosEl11 la convocatoria se expandió por las redes sociales.

Miles de estudiantes universitarios y escolares vestidos con su uniforme repetían los cánticos de protesta escuchados en las 44 manifestaciones del 2011 y la decena de marchas del año pasado, en los que se pedía el fin del modelo educativo heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). "La lucha continúa", decían varias pancartas.

Desde la Plaza Italia, la marcha recorrió con música y bailes la avenida Alameda, la principal arteria de la capital chilena, y concluyó con un acto cultural en la Estación Mapocho, tras el cual se produjeron enfrentamientos entre la policía y grupos de encapuchados.

El Intendente de la región metropolitana de Santiago, Antonio Peribonio, dijo en rueda de prensa que la movilización estudiantil dejó 129 detenidos y doce personas heridas, entre ellos 8 carabineros, uno de ellos de gravedad.

Se trata del capitán de Fuerzas Especiales Héctor Torres, quien sufrió quemaduras en ambas piernas, tras ser atacado con ácido por parte de la turba. Del resto de los carabineros (Policía militarizada), otros dos resultaron con contusiones faciales.

A los policías heridos se suman cuatro estudiantes de educación superior que, según la vocera del Movimiento de Estudiantes de Educación Superior Privada (Mesup), Valeska Concha, recibieron "balines de pintura en un ojo", disparados por carabineros.

La de hoy, fue la primera manifestación del año convocada conjuntamente por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), que aglutina a los universitarios, y las organizaciones de alumnos de enseñanza secundaria, y contó también con el apoyo de los principales sindicatos del país.

El movimiento estudiantil pretendía dar una señal de unidad en un año clave para sus aspiraciones, con la mira puesta en las elecciones presidenciales y parlamentarias que se celebraran el próximo noviembre.

Una marea humana -los organizadores cifraron en 150 mil los asistentes en la capital- se congregó en la céntrica Plaza Italia y enfiló la Alameda, la principal arteria santiaguina, rumbo a la Estación Mapocho, donde finalizó la movilización.

El recorrido aprobado por la Intendencia de Santiago (gobernación) evitó el paso de los manifestantes por delante del palacio de La Moneda y todo el trayecto estuvo resguardado por cientos de policías y personal de fuerzas especiales.

La marcha transcurrió en un ambiente pacífico y festivo, con actuaciones musicales y mucho colorido por parte de los manifestantes, que portaban carteles y banderas. "Y va a caer, y va a caer, la educación de Pinochet", fue una de las consignas más coreadas por los asistentes, que recordaban que el sistema educativo actual se implementó durante el régimen militar (1973-1990).

Al final de la manifestación, grupos aislados de jóvenes, en su mayoría encapuchados, se enfrentaron con la Policía en una escena que se repite en todas las marchas estudiantiles. Los incidentes se sucedieron en varios puntos del centro de la capital, y Carabineros empleó gases lacrimógenos y chorros de agua para dispersar a los revoltosos.

Las manifestaciones se repitieron en otras ciudades del país, entre ellas Iquique, La Serena, Valparaíso, Chillán, Concepción, Temuco y Valdivia. Tras un año 2012 en que el conflicto estudiantil bajó de intensidad, sus demandas han irrumpido con fuerza en estos primeros meses del año y se han colado a la agenda política, donde esperan ejercer algún tipo de presión con miras a las elecciones de noviembre.

Los reclamos, a grandes rasgos, son los mismos que cuando surgió el movimiento estudiantil en 2011: la gratuidad de la educación en todos los niveles y terminar con el lucro, una actividad prohibida por ley pero que las instituciones practican recurriendo a resquicios legales.

El presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), Andrés Fielbaum, advirtió hoy que no permitirán que ningún candidato a la presidencia utilice las reivindicaciones del movimiento estudiantil para ganar votos. "No vamos a permitir que ningún candidato llegue, agarre nuestras demandas y las manosee", dijo Fielbaum en una rueda de prensa antes de la manifestación.

El dirigente criticó a la expresidenta Michelle Bachelet, que aspira a ser la candidata de la oposición, y que esta semana anunció que si gana las elecciones buscará reformar la educación y prohibir el lucro, aunque avisó que no es partidaria de la enseñanza gratuita universal.

Bachelet prometió que en caso de volver al gobierno el primer proyecto que enviaría al Congreso sería uno que pusiera fin al lucro en la educación.

"Las señales que ha dado Bachelet es que su prioridad será seguir garantizando la estabilidad a los empresarios", dijo Fielbaum, quien consideró que la exmandataria quiere "transformar" sus consignas.

"Cuando decimos que queremos una educación gratuita para todos es porque entendemos que la educación es un derecho, y los derechos o son para todos, o no son derechos", aclaró el dirigente de la FECH.

Una vez más, la marcha mostró el malestar de varios sectores sociales, como el sindicato de trabajadores bancarios, los trabajadores del Servicio de Impuestos Internos o los profesores de escuelas primarias, además del respaldo de la principal central sindical del país, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

"Son más de 120 mil personas acá en Santiago y tenemos que sumar las movilizaciones del resto del país, lo que demuestra que nosotros podemos cambiar la realidad que estamos viviendo de una latente injusticia en educación donde seguimos siendo el segundo país del mundo más segregado educacionalmente", dijo Diego Vela, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica.

"Lo importante es sincerar posturas y no sacar aprovechamiento político del movimiento", dijo Vela respecto al anuncio hecho por Bachelet esta semana. Según el dirigente estudiantil, los candidatos deben "buscar cambios concretos y estructurales que realmente beneficien a todos, y no solamente 'aspirinas' para revivir a esta educación moribunda que nos tiene a todos enfermos y finalmente segregados en castas sociales en el país".

Las universidades chilenas tienen matrículas muy costosas que obligan a muchos estudiantes a pedir créditos bancarios para financiar sus estudios, y que después tardan años en pagar.

El Gobierno conservador de Sebastián Piñera ha impulsado programas de becas y otras ayudas, aunque los estudiantes exigen una reforma profunda al sistema. "La principal diferencia entre el Chile de 2010 y el de 2013, aunque transformaciones concretas ha habido bien pocas, es que la mayoría del país entiende que es posible soñar con un país distinto", apuntó Fielbaum.

Piñera ha puesto en marcha una serie de reformas, como una rebaja en los créditos usados para pagar los aranceles universitarios y la entrega de becas, pero no ha accedido a cambiar los pilares del sistema educativo.

En Chile, producto de las reformas liberales impuestas por la dictadura, cada vez menos escolares asisten a colegios públicos gratuitos. La mayoría, asiste a escuelas privadas en las que las mensualidades se pagan de forma compartida entre los padres y el Estado.

A nivel universitario no existe la gratuidad ni siquiera en las universidades estatales, que en la práctica funcionan como entes privados, al tener un muy bajo aporte público.

EFE