10 de diciembre de 2013 / 02:11 a.m.

Bogotá.- La céntrica Plaza de Bolívar de Bogotá fue hoy escenario de una protesta que se prolongó durante horas y en la que miles de personas velaron al alcalde de la capital colombiana, Gustavo Petro, para evitar su destitución e inhabilitación durante quince años, como dictó la Procuraduría (Ministerio Público).

Los manifestantes, muchos de ellos trabajadores de la empresa del aseo que Petro benefició, se congregaron desde primera hora de la tarde consternados, disgustados y molestos por la decisión anunciada por el procurador, Alejandro Ordóñez, antes del mediodía.

En la plaza ondeaban banderas del M-19, guerrilla en la que militó Petro en los años ochenta, delante de un Palacio de Justicia que en 1985 fue escenario de una toma insurgente que dejó cerca de un centenar de muertos.

Insignias de otras organizaciones de izquierda como la Unión Patriótica, Marcha Patriótica, el Partido Comunista o las Juventudes Comunistas, a parte del Movimiento Progresistas, con el que Petro llegó a la Alcaldía en 2012, también abarrotaron la plaza para apoyar al alcalde y rechazar a Ordóñez.

Consignas de "Ordóñez, paraco (paramilitar), el pueblo está berraco (enfadado)" u "Ordóñez, fascista usted es terrorista", retumbaban bajo la atenta mirada del libertador Simón Bolívar, cuya estatua vestía una camiseta con el lema "Petro se queda".

Tras una espera de horas y cuando ya anochecía, Petro salió al balcón de la Alcaldía, coreado por sus seguidores y acompañado de su esposa y dos de sus hijos, y pronunció un discurso en el que recurrió a la figura de Carlos Pizarro, líder asesinado del M-19 cuando era candidato presidencial y se reafirmó como "alcalde mayor de Bogotá".

"Yo soy el alcalde mayor de Bogotá y como jefe constitucional de la Policía les ordeno dejar pasar a la gente", dijo un Petro desafiante a los uniformados que bloqueaban los accesos a la Plaza de Bolívar.

Petro, apeló a la "resistencia" para retar al procurador, al que tildó de "fachista", ante los silbidos enojados de la multitud, a la que prometió acudir ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para evitar la destitución.

"Gobernamos con cero corrupción, desmantelamos mafias, logramos conquistas sociales, no tenemos de qué arrepentirnos", dijo al tiempo que apeló a la prudencia: "Ellos han sido los violentos, nosotros somos la generación de la paz".

Uno de los momentos más emotivos fue la llegada al balcón de la Alcaldía de Antonio Navarro, también exguerrillero del M-19 y compañero de fórmula de Petro en las elecciones de 2011, quienes se fundieron en un abrazo que interrumpió el discurso del alcalde por unos segundos bajo el estruendo de los congregados.

Su testigo, el de Petro, lo recogió Aída Abella, candidata presidencial por la Unión Patriótica (UP), que tras 17 años en el exilio regresó a Colombia hace pocas semanas, y arengó al pueblo en favor del mandatario destituido.

El alcalde, erigido hoy en héroe para algunos, villano para otros, llamó al pueblo bogotano y a sus clases más humildes a regresar a la Plaza de Bolívar todos los días para impedir que el primer exguerrillero en alcanzar la Alcaldía de Bogotá abandone su cargo antes de tiempo (enero de 2016).

EFE