3 de marzo de 2013 / 05:00 p.m.

Lisboa y más de una treintena de ciudades en Portugal vivieron ayer una jornada de manifestaciones multitudinarias que expresaron la frustración y el descontento de los ciudadanos después de más de dos años de recortes.

Organizadas por el movimiento “Que se fastidie la troika”, comparable al de los indignados españoles, las manifestaciones coinciden con la presencia en Lisboa de representantes de la troika, integrada por la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), acreedores de Portugal.

En todo el país los organizadores calculan que salieron a la calle más de un millón de personas y, aunque las autoridades no dan datos sobre las manifestaciones, las emisoras de radio y televisión lusas consideraron que fue de las más multitudinarias registradas en el país.

Entre los manifestantes figuraban estudiantes, jubilados y familias que llevaban pancartas y gritaron consignas para exigir la dimisión del gobierno conservador, y el fin de la intervención de la denominada troika en las políticas de Portugal.

La céntrica plaza Marqués de Pombal y la avenida Liberdade de Lisboa, punto de arranque de la marcha, estaban repletas desde la hora de inicio de la concentración, a las cuatro de la tarde hora local.

Ciudades como Oporto, donde se concentraron decenas de miles de personas, Coimbra, Evora, Braga o Faro fueron también escenario de manifestaciones, así como algunas capitales europeas, según varios medios portugueses, aunque, en algunos casos, con pocos asistentes.

La Plaza del Comercio, la mayor de Lisboa, se llenó de manifestantes que portaban pancartas contra los recortes y los problemas sociales del país y entonaron el himno “Grandola Vila Morena” y otros lemas de la Revolución de los Claveles, de 1974, en una de las mayores protestas contra el Ejecutivo de Pedro Passos Coelho desde que llegó al poder hace veinte meses.

Gritos como “Passos a la calle”, “El pueblo unido jamás será vencido” o “Grecia llegó aquí” se unieron a lemas contra la troika como “Fuera de aquí, FMI” o “Entroikados y revoltados” (descontentos).

Muchos estudiantes se sumaron también a la protesta, que para algunos de ellos fue la primera, como Bruno Oliveira, de 19 años, que entró este año en la universidad.

“Solo me di cuenta hace poco de que estas políticas también me afectan. No pasamos hambre, pero padecemos los sacrificios y ya veo que la salida será emigrar”, declaró.

 — AGENCIAS