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9 de julio de 2013 / 05:06 p.m.

Tokio • Masao Yoshida, quien era director de la central nuclear de Fukushima durante el accidente nuclear de marzo de 2011, falleció hoy a los 58 años de edad a causa de cáncer de esófago que no fue provocado por la radiación emitida en la planta.

Yoshida, quien dejó su cargo como director de la planta nueve meses después del accidente nuclear para poder recibir tratamiento médico contra el cáncer de esófago que padecía, murió en un hospital de Tokio, informó la compañía Tokyo Electric Power (Tepco).

Tras conocerse su muerte, un vocero de Tepco, citado por la agencia japonesa de noticias Kyodo, descartó que el cáncer que acabó con su vida haya sido provocado por la alta radiación emitida en la planta.

Según Tepco, operadora de la central nuclear, Yoshida se expuso a unos 70 milisievert de radiación durante los meses posteriores al accidente, una dosis de contaminación que requeriría de, al menos, cinco años para producir un cáncer de esófago.

Después de que la central de Fukushima fue golpeada por un tsunami originado por un gran terremoto, Yoshida dirigió las operaciones en el interior de la planta, a veces desafiando a sus superiores para hacer lo que creía correcto para responder a la crisis, o por el bien de los trabajadores.

Yoshida se convirtió en director de Fukushima en junio de 2010, meses antes del terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011 que pusieron en peligro a cuatro de los seis reactores de la central, obligando a las autoridades a evacuar a más de 150 mil habitantes de la región.

En noviembre de 2011, los médicos diagnosticaron al director un cáncer de esófago y un mes después renunció a su cargo, el cual fue ocupado por Takeshi Takahashi.

Poco después de someterse a una operación para tratar el cáncer, Yoshida sufrió una hemorragia cerebral y tuvo que volver a ser intervenido en julio de 2012.

En noviembre de 2011, cuando anunció su dimisión, Yoshida reconoció ante la prensa que no esperaba salir con vida tras el accidente nuclear, sobre todo después de tomar decisiones muy cuestionadas como fue la de inyectar agua del mar en uno de los reactores.