7 de octubre de 2013 / 02:34 p.m.

El rabino Ovadia Yosef, de 93 años, líder espiritual de los sefardíes y una de las últimas figuras reverenciadas del judaísmo, ha fallecido hoy en Jerusalén a causa de un acusado deterioro de su estado de salud.

El rabino era venerado por muchos en Israel por su sabiduría en las fuentes judías y es considerado una suerte de santurrón, razón por la que era frecuente ver a dirigentes políticos, incluso seculares como el actual presidente, Simón Peres, visitarle para recibir su bendición y consejos en distintos aspectos.

Su imagen púbica, la de un anciano de pelo cano y pálida tez, tocado con turbante, gafas oscuras y ataviado con caftán de tradicionales bordados medio-orientales, aparece en incontables estampitas que no hacen sino reforzar su carisma y elevarlo a la categoría de mito.

Nacido en Bagdad en 1920 y emigrado a los cuatro años a Jerusalén, Yosef fue un escolástico considerado eminencia por su profundo conocimiento del Talmud, de la ley judía (Halajá) y portador de una memoria prodigiosa que le valió recibir el título de rabino a la edad de 20 años.

Yosef era conocido por citar de memoria cientos de obras de la ley judía para apoyar su argumentación.

Tras ser invitado en 1942 por el rabino Aharón Choueka para ejercer como rabino de una escuela talmúdica de El Cairo, donde finalmente permaneció tres años y se desempeñó también como presidente de una corte rabínica, Yosef regresó a la Palestina bajo Mandato Británico para servir como responsable en tribunales halájicos de Petaj Tikva y Jerusalén.

En 1968 se le otorga el título de Gran Rabino de Tel Aviv, y en 1973 es nombrado Primero de Sión y Gran Rabino Sefardí de Israel, cargo al que llegó con un talante entonces tímido y alejado de la política, a diferencia de su homólogo askenazí, Shlomo Goren.

Pero ese distanciamiento cambió una décadas después y en 1984 funda el partido Shas tras dirigir la escisión de los sefardíes del partido ultra-ortodoxo judío Agudat Israel, y desde entonces se convierte en su máximo dirigente espiritual.

La formación representa principalmente los intereses de los observantes de origen sefardí u oriental, es decir, descendientes de los judíos hispano-portugueses que vivieron en la Península Ibérica antes de su expulsión en 1942, así como los procedentes de países árabes.

Pese a que originariamente era un grupo étnico pequeño, Shas es hoy el quinto partido en peso en el Parlamento, y según el rotativo judío "The Jewish Daily Forward", "el rey indiscutible de la política israelí", considerado partido-bisagra.

Y es que desde su creación ha integrado casi siempre las coaliciones gubernamentales tanto de derechas como de izquierdas, aunque en las últimas elecciones celebradas este año haya elegido el camino de la oposición por su rechazo al reclutamiento universal.

Tras haber liderado con puño de hierro el Shas en las últimas tres décadas, controlando las listas parlamentarias y dando instrucciones de voto a diputados y ministros, el deterioro de la salud de Yosef ha abierto la batalla por su sucesión al frente del liderazgo espiritual sefardí.

Como personalidad seguida por muchos, en el plano político, los sermones de Yosef han creado incontables polémicas.

En 2000 se ganó la condena de toda las clase política y la sociedad al afirmar que los seis millones de judíos exterminados por los nazis eran reencarnaciones de almas pecadoras que pagaban así sus errores, cita que trató de rectificar arguyendo luego que la víctimas eran "almas puras y completamente santas".

También calificó a los palestinos de "serpientes", llegó a decir que "el único propósito de los no judíos es servir a judíos", y tildó a políticos como el ex primer ministro, Ehud Barak, de "zorro ciego" y "animal desorientado", o al actual, Benjamín Netanyahu, de "cabra".

Yosef es autor de tres Responsa, literatura rabínica consistente en preguntas y respuestas para aclarar dudas sobre judaísmo.

EFE