EFE
19 de agosto de 2013 / 09:03 p.m.

 

El Cairo • La escalada de violencia que sufre Egipto golpeó a la policía, con la muerte de 24 de sus efectivos en un ataque armado en el Sinaí, el más grave registrado en la península contra las fuerzas de seguridad en los últimos años.

En el actual clima de tensión, los Hermanos Musulmanes acusaron a las autoridades de orquestar dicho ataque para encubrir la muerte ayer en un confuso incidente de 36 presos islamistas, que según la cofradía fueron torturados y calcinados.

Según explicaron a fuentes policiales, hombres armados obligaron a los agentes asesinados en el Sinaí a bajarse de los microbuses en los que viajaban y los ejecutaron, unos hechos en los que otros tres uniformados resultaron heridos de gravedad.

Los agresores lanzaron primero proyectiles de mortero contra los vehículos de las fuerzas de seguridad, que circulaban cerca de la localidad de Rafah, en la frontera con la franja palestina de Gaza.

También en el Sinaí, en la ciudad de Al Arish, un general de la policía murió por disparos de un francotirador y un agente perdió la vida en un ataque a una oficina bancaria y a la sede de la Fiscalía Militar.

Tras estos ataques, las autoridades egipcias mantuvieron una reunión de urgencia y decidieron cerrar el paso de Rafah, que comunica con Gaza.

Uno de los portavoces de los Hermanos Musulmanes, Ahmed Aref, aseguró que el Gobierno pretende culpar de la muerte de los policías a los islamistas, pero que "la realidad es más amarga".

Los agentes fueron "traicionados", según Aref, quien no descartó que este crimen busque "encubrir la ejecución de los presos cerca de la cárcel de Abu Zabal".

En ese suceso, la versión oficial -sostenida por la fiscalía en sus primeras investigaciones- apunta a que los 36 detenidos murieron asfixiados al disparar los policías gases lacrimógenos para sofocar un motín.

Por el contrario, el portavoz del denominado Frente de Defensa de los Detenidos, Mustafa Azab, afirmó que los detenidos fueron torturados y calcinados y que las autoridades se niegan a entregar los cuerpos a sus familias a menos que reconozcan que murieron asfixiados.

En una rueda de prensa de afines a los Hermanos Musulmanes, un abogado de la cofradía, Ahmed Abu Baraka, reveló que al menos 400 de sus dirigentes han sido detenidos en los tres últimos días.

"Ahora planean asesinar a estos dirigentes detenidos tal y como asesinaron ayer a los que estaban arrestados", agregó Abu Baraka en alusión a lo sucedido en Abu Zabal.

Numerosos líderes islamistas han sido capturados desde el golpe militar que depuso el pasado 3 de julio al entonces presidente Mohamed Mursi, quien se encuentra retenido por los militares.

Mursi está en prisión preventiva acusado de colaborar con el movimiento palestino Hamás para perpetrar "acciones enemigas" contra Egipto y por el asesinato y secuestro de policías y reos durante el asalto a una cárcel.

A estos cargos, la Fiscalía egipcia sumó hoy una nueva causa, al implicarle en la muerte, detención y tortura de ciudadanos durante los disturbios ocurridos en diciembre pasado frente al palacio presidencial de Itihadiya, en El Cairo.

Por ello, la justicia ordenó su detención preventiva por quince días, una medida cautelar que entrará en vigor cuando acabe el periodo de prisión por el otro caso.

Los partidarios de Mursi llevaron a cabo hoy nuevas protestas para exigir su restitución en el poder y condenar el violento desmantelamiento de sus acampadas de El Cairo, en las que, según informó hoy la organización Human Rights Watch, murieron al menos 377 manifestantes, muy por encima de los 288 reconocidos por el Gobierno.

Miles de islamistas salieron de numerosas mezquitas, tras el rezo de la tarde en la capital y en otras ciudades como Alejandría (norte del país) y Beni Suef (sur).

Aunque en menor medida que en jornadas anteriores, se registraron disturbios en la carretera entre Alejandría y Abu Qir y en la población de Zagazig, en el delta del Nilo, de donde es originario Mursi.

La represión de las protestas islamistas ha sido condenada por los grupos de derechos humanos y la comunidad internacional. La Unión Europea estudia adoptar medidas contra Egipto.

Ante estas amenazas, el jefe de la diplomacia saudí, príncipe Saud al Faisal, aseguró hoy que las naciones árabes y musulmanas ayudarán a Egipto si los países occidentales dejan de hacerlo.

Al Faisal dedicó palabras muy duras a quienes critican la actuación de las autoridades de Egipto y subrayó que ese país hace frente a una ola de "terrorismo".