AP
19 de agosto de 2013 / 01:43 a.m.

 

El Cairo • Treinta y seis personas murieron el domingo cuando fuerzas de seguridad egipcias arrojaron gases lacrimógenos en un intento por liberar a un policía, el cual había sido capturado por personas que se amotinaron tras ser detenidas durante los enfrentamientos entre islamistas y la policía, informaron las autoridades.

La muerte de los prisioneros, capturados durante las cruentas batallas de días recientes alrededor de la Plaza Ramsés de El Cairo, ocurre en momentos en que el líder de las fuerzas armadas egipcias, el general Abdel-Fatá el-Sisi, prometió que los militares no tolerarán más hechos de violencia después de cuatro días de enfrentamientos en todo el país que han dejado casi 900 muertos en total.

Aunque el-Sisi exhortó a incluir islamistas en el gobierno, las fuerzas de seguridad detuvieron a miembros de la Hermandad Musulmana en operativos dirigidos a impedir la realización de más manifestaciones en apoyo al derrocado presidente Mohamed Morsi, que el gobierno respaldado por los militares dice alientan la violencia.

Los detenidos muertos viajaban en un convoy de camiones en que unas 600 personas eran trasladadas a la cárcel Abu Zaabal en el norte del país, dijeron funcionarios a The Associated Press.

Las personas en uno de los camiones se amotinaron el domingo por la noche y lograron capturar a un policía dentro del vehículo, dijeron las autoridades.

Las fuerzas de seguridad arrojaron gas lacrimógeno al camión con la esperanza de liberar al policía, que sufrió una fuerte golpiza, agregaron las autoridades, quienes añadieron que los muertos se asfixiaron con el gas.

Los funcionarios hablaron a condición de no ser identificados porque no están autorizados a hablar con los periodistas.

Sin embargo, la versión de los funcionarios se contradice con los reportes del incidente transmitidos por los medios estatales de noticias.

La página de internet de la televisión estatal egipcia reportó que las muertes ocurrieron cuando fuerzas de seguridad se enfrentaron con extremistas cerca de la prisión y dispararon contra los detenidos cuando trataban de escapar. La agencia oficial de noticias MENA informó que los camiones fueron atacados por hombres armados.

Los medios estatales también informaron que los muertos y los hombres armados eran miembros de la Hermandad Musulmana, la organización de Morsi. Los funcionarios que hablaron con The Associated Press dijeron que algunos de los detenidos eran de la Hermandad, pero otros no.

No fue posible conciliar ambas versiones de los hechos.

En declaraciones el domingo ante grupo de altos jefes militares y de la policía, El-Sisi dijo que el ejército no tiene intenciones de tomar el poder en el país más poblado del mundo árabe. El-Sisi sacó a Morsi del poder el 3 de julio en un golpe de Estado tras cuatro días de manifestaciones masivas de millones de egipcios que exigían la renuncia del presidente.

"No vamos a quedarnos inmóviles observando en silencio la destrucción del país y la gente, o la quema de la nación y el amedrentamiento de los ciudadanos", afirmó el-Sisi en un discurso transmitido por la televisión estatal.

El jefe militar agregó que es necesario incluir a los islamistas en la estructura política del país. El cronograma establecido por los militares contempla que se enmiende la Constitución y que se celebren elecciones presidenciales y parlamentarias en 2014.

El-Sisi hizo sus comentarios en momentos que se prevé que el gobierno tome una postura mucho más dura ante la Hermandad Musulmana. El gabinete celebró una reunión de emergencia para discutir la posibilidad de prohibir la organización, que durante mucho tiempo fue ilegal y que llegó al poder en las primeras elecciones democráticas del país hace un año.

Una posible prohibición —que según las autoridades se implementaría debido al uso de la violencia por parte del grupo— sería una repetición de la lucha entre el Estado y la Hermandad, que se extendió durante décadas. También establecería un control sobre las finanzas del grupo y permitiría el arresto masivo de sus miembros.

Eso probablemente reduciría las posibilidades de una solución negociada y obligaría a la organización a pasar de nuevo a la clandestinidad.

Pero la Hermandad no ha dado señales de echarse atrás.

Bajo la bandera de una alianza contra el golpe de Estado, se manifestó el domingo, aunque una protesta planeada frente al Tribunal Constitucional Supremo en el sur de El Cairo pareció perder fuerza.

En un intento de quebrantar los planes de protesta de la Hermandad, las autoridades realizaron redadas el domingo por la madrugada, detuvieron a funcionarios de nivel medio y miembros del grupo en varias ciudades, según funcionarios de seguridad y declaraciones de la Hermandad.

En Asiut, 320 kilómetros (200 millas) al sur de El Cairo, 163 de los funcionarios y miembros del grupo fueron detenidos en distintas localidades de la provincia, dijeron funcionarios de seguridad, quienes agregaron que los detenidos están acusados de instigar a la violencia y orquestar ataques contra estaciones de policía e iglesias.

En la ciudad de Suez, nueve personas fueron arrestadas después que una cámara las grabó atacando vehículos militares y tiendas propiedad de cristianos y quemando iglesias, dijeron las autoridades.

En la antigua ciudad sureña de Luxor, más de 20 directivos de la Hermandad fueron detenidos, dijeron las autoridades, que pidieron el anonimato por no estar autorizadas a hablar con la prensa.

En una declaración conjunta el domingo, los presidentes de la Comisión Europea y el Consejo Europeo dijeron que el ejército y el gobierno interno de Egipto tienen la responsabilidad de poner fin a la violencia y advirtieron contra el uso de la fuerza. Agregaron que la Unión Europea "revisará urgentemente en los próximos días sus relaciones con Egipto", lo que significa que la muy necesitada asistencia financiera pudiera estar a punto de ser suspendida.