13 de marzo de 2013 / 04:09 p.m.

Jerusalén • El primer ministro en funciones de Israel, Benjamín Netanyahu, amenazó hoy con excluir al partido de centro Yesh Atid, del ex periodista Yair Lapid, del próximo Ejecutivo israelí e incluir en su lugar a los ultraortodoxos, a tres días de que se acabe el plazo para la formación de gobierno.

"Si no hay un avance significativo con Lapid en las próximas horas y no se echa atrás en sus demandas exageradas, el primer ministro empezará a iniciar conversaciones con los partidos haredim (ultraortodoxos)", señaló hoy el partido de Netanyahu, el Likud, en un comunicado, informó el diario israelí Haaretz.

Netanyahu, con los 31 escaños del Likud-Beitenu, se ha visto obligado a pactar con Yesh Atid, una nueva formación liderada por Lapid que atrajo buena parte del voto procedente del descontento social con la situación económica y que defiende un reparto de las cargas más equitativo, es decir, la inclusión de los ultraortodoxos religiosos en la fuerza laboral y en el Ejército.

Un férreo acuerdo entre Yesh Atid y Habait Hayehudi, partido que representa a los colonos y la ultraderecha, ha puesto contra las cuerdas a Netanyahu, al que no le queda más remedio que llegar a un acuerdo con ambos para lograr una mayoría parlamentaria.

Lapid y el líder de Habait Hayehudi, Naftali Benet, acordaron o entrar los dos en el gobierno de coalición o no entrar ninguno.

Fuentes del Likud aseguraron al rotativo que "es demasiado pronto para calificar las conversaciones como un fracaso, pero no hay dudas de que el equipo negociador de Lapid está defraudando con el camino que está tomando".

Entre los asuntos más controvertidos están la cartera de Vivienda y la jefatura del Comité de Finanzas en la Kneset (Parlamento), que quieren tanto Yesh Atid como el Likud-Beitenu.

Habait Hayehudi también demanda el Comité de Finanzas y exige tener un representante en el equipo que negocie la paz con los palestinos si el diálogo se reinicia.

La amenaza de dejar en la cuneta a Yesh Atid y Habait Hayehudi y volver a negociar con los ultraortodoxos (Shas y Judaísmo Unido de la Torá, que Lapid exigió quedasen fuera) no garantiza una coalición viable.

Sin Lapid y Benet, Netanyahu no lograría el apoyo de los al menos 61 diputados que necesita, a no ser que logre el respaldo del partido laborista, que ha reiterado su negativa por su distanciamiento de las posturas económicas del Likud-Beitenu.

Junto con los ultraortodoxos (18 escaños), Hatnuá (6) y Kadima (2), el Likud-Beitenu (31) sumaría solo 57 diputados.

La alianza entre Lapid y Benet, con 19 y 12 escaños respectivamente, y sus exigencias en la negociación obligaron a Netanyahu hace semana y media a pedir el único aplazamiento que permite la ley.

Si no consigue ultimar un acuerdo antes del próximo sábado el presidente israelí, Simón Peres, deberá encargar a otro líder político la formación de gobierno.

EFE