13 de septiembre de 2013 / 02:30 p.m.

Washington • El jefe de la diplomacia de Estados Unidos, John Kerry, dijo ayer que “las palabras” del gobierno del presidente sirio, Bashar al Asad, sobre su voluntad de renunciar a sus armas químicas “no son suficientes” y que espera trabajar con Rusia para que esto realmente suceda.

Kerry y el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, realizaron sendas declaraciones antes de iniciar una reunión bilateral para discutir sobre la propuesta de Moscú de poner las armas químicas de Siria bajo supervisión internacional.

Sobre la petición de ayer del gobierno de Siria para adherirse a la Convención Internacional sobre la Prohibición de Armas Químicas, Kerry recordó que en este caso Damasco no puede pretender cumplir con “un proceso estándar debido a la manera en que el régimen se ha comportado, negando la existencia de estas armas”.

Kerry agregó que llegó a Ginebra para “juntos (con Rusia) poner a prueba la voluntad del gobierno sirio de cumplir con sus promesas”, y enfatizó que aunque Estados Unidos está comprometido en la vía de las negociaciones, mantiene abierta la opción militar como medio de presión al país árabe.

“Solo la amenaza creíble de la fuerza ha llevado al régimen sirio a reconocer por primera vez que tiene un arsenal y que está dispuesto a renunciar a él”, dijo el secretario de Estado norteamericano.

Sin adelantar los detalles de la propuesta rusa, consideró que la mejor alternativa es retirar “juntas” todas las armas químicas que haya en Siria, así como determinar —con Lavrov y los expertos en esa cuestión que les acompañan— “la capacidad real de ponerlas bajo control internacional, sacarlas de Siria y destruirlas para siempre”.

Kerry dijo también que este es un momento histórico en los esfuerzos contra la proliferación de armas de destrucción masivas: “si lo logramos se salvarán vidas y se reducirán las amenazas a la región”.

Para ello, dijo que el plan que discute con Lavrov para acabar con las armas químicas en Siria “tiene que ser real, integral, verificable, creíble, oportuno y capaz de ser implementado en un periodo apropiado.

“Debe haber consecuencias”, si el régimen de Bashar al Asad no cumple con sus compromisos.

“Las expectativas son altas, para nosotros y seguramente también para Rusia”, dijo el responsable estadunidense de Asuntos Exteriores.

Naciones Unidas confirmó que recibió documentos del gobierno sirio donde solicita su adhesión a la convención internacional que prohíbe las armas químicas.

“En las últimas horas hemos recibido un documento del gobierno de Siria que está siendo traducido”, dijo el vocero de Naciones Unidas, Farhan Haq.

En tanto, el Pentágono decidió ayer prorrogar el despliegue de sus destructores en el mar Mediterráneo y del grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz en el Mar Rojo en espera de una eventual intervención militar en Siria, informó el Departamento de Defensa estadunidense.

El vocero del Departamento, George Little, informó que Washington “no tiene planes por el momento de cambiar la posición militar en el Mediterráneo; estamos preparados para cualquier posible contingencia militar con relación a Siria”.

Frente a las costas sirias seguirán el destructor USS Barry; el USS Stout, que debía haber sustituido al anterior pero se ha quedado de refuerzo; el USS Ramage y el USS Gravely. Otro de los destructores desplegados durante la crisis, el USS Mahan, regresará hoy a su base de Norfolk (Virginia).

Los cuatro destructores que permanecerán en el Mediterráneo pueden almacenar varias decenas de misiles guiados Tomahawk, capaces de golpear a más de mil millas náuticas de distancia con gran precisión.

Además, en el Mar Rojo permanece el portaaviones USS Nimitz, uno de los más grandes del planeta, al que acompañan tres destructores más y cuyo periodo de operaciones ha sido extendido dos semanas más allá de la fecha en que tenía previsto regresar a su base en el Pacífico.

 — AGENCIAS