28 de febrero de 2013 / 01:47 p.m.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, instó hoy a ejecutivos del sector privado a que presionen al Congreso para conjurar los masivos recortes al gasto público que, sin acuerdo fiscal, entrarán en vigor el viernes próximo y amenazan con mermar el crecimiento económico.

Los inminentes recortes fiscales asestarán un "gran golpe" a la economía" y ""tanto los economistas del sector privado como del sector público calculan que podríamos perder hasta seis décimas de un punto, quizá un poco más, de crecimiento económico"", advirtió Obama durante un discurso ante líderes del Concejo Empresarial en un hotel capitalino.

""Eso significa que inevitablemente, centenares de miles de personas no conseguirán empleos que de lo contrario obtendrían"" y eso, a su vez, tendría un efecto dominó al reducir el consumo de bienes y servicios, explicó el mandatario ante el grupo, compuesto por líderes de los principales ejecutivos de grandes corporaciones estadunidenses.

""La peor parte de esto es que es completamente innecesario. No es lo que deberíamos estar haciendo"", dijo Obama, al referirse al enfrentamiento entre la Casa Blanca y el Congreso sobre cómo resolver la crisis presupuestaria.

Obama consideró que suprimir 85 mil millones de dólares de la economía en estos momentos -el monto de recortes a toda la burocracia federal en el año fiscal 2013- "de forma indiscriminada, arbitraria y sin una estrategia, no es algo inteligente" para promover el crecimiento económico.

Por ello, continuó, su Administración ha venido insistiendo en una ""respuesta equilibrada para la reducción del déficit, que combina difíciles recortes al gasto público... y una agenda de reforma tributaria"" que permita incrementar los ingresos.

El mandatario expresó dudas sobre si el Congreso logrará un acuerdo consensuado que conjure los recortes fiscales en los próximos dos días, pero dejó en claro que continuará insistiendo en su plan para reducir el déficit mediante aumentos tributarios para los más ricos.

El plan de Obama, sin embargo, afronta gran oposición de los republicanos, que promueven sus propias estrategias para reducir el déficit y efectuar los recortes fiscales.

Por otra parte, Obama reconoció que la economía aún tiene un largo camino por delante, tomando en cuenta que "el desempleo aún está muy alto" y las familias de clase media siguen afrontando "un gran estrés" por la situación económica actual.

Los recortes que entrarán en vigor el próximo 1 de marzo son resultado de un acuerdo pactado por el Congreso en agosto de 2011 para elevar el techo de la deuda y reducir el déficit a largo plazo.

Obama señaló hoy que, a corto plazo, los recortes tendrían un mayor impacto en las próximas semanas en las empresas y ciudades con instalaciones militares que dependen de contratos con el Pentágono, ya que buena parte de esos recortes provendrán de gastos de defensa.

Obama tiene previsto reunirse con los principales líderes demócratas y republicanos de ambas cámaras del Congreso el viernes próximo, aunque los observadores señalan que hay poco optimismo de que el encuentro arroje resultados.

EFE