EFE
11 de agosto de 2013 / 04:43 p.m.

Washington • El presidente estadunidense, Barack Obama, inició ayer sus vacaciones veraniegas en la isla de Martha's Vineyard, donde descansa antes de la agitada temporada política que le espera, y después de anunciar reformas para hacer más transparentes los polémicos programas de espionaje y de lidiar con la crisis diplomática con Rusia de fondo.

"El presidente desea tomarse un respiro con su familia y ver a algunos amigos", afirmó Jay Carney, vocero de la Casa Blanca, durante el viaje a Orlando, Florida, de Obama para participar en la convención anual de veteranos de guerra discapacitados.

Durante su intervención en Orlando, Obama reiteró su compromiso para aliviar los "retrasos" a los que se enfrentan numerosos veteranos para recibir sus beneficios por incapacidad.

Tras el acto, el último de su agenda oficial, Obama y su esposa Michelle subieron al avión presidencial Air Force One para trasladarse a Cape Cod, en la costa de Massachusetts, desde donde se desplazaron en helicóptero a la exclusiva isla de Martha’s Vineyard, en la que el presidente descansa junto con sus dos hijas, Sasha y Malia, y el perro familiar, Bo, hasta el 18 de agosto.

En concordancia, los congresistas disfrutan del receso estival y no volverán a Washington hasta comienzos de septiembre.

La aprobación de la labor del presidente Obama se vio afectada por los últimos escándalos sobre el programa de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) revelados por el ex técnico de la CIA Edward Snowden.

El viernes, en su primera rueda de prensa en tres meses, Obama anunció medidas para potenciar la transparencia de estos programas de vigilancia de las comunicaciones.

Tras el descanso, a Obama le espera lo que se presume una agitada semana por la aprobación de la reforma migratoria que calificó como uno de los principales ejes de su agenda durante su segundo mandato, y para la que la mayoría republicana en la Cámara de Representantes anunció su intención de obstaculizarla.

También tendrá tiempo para reflexionar acerca de la nominación del posible sustituto de Ben Bernanke al frente de la Reserva Federal de EU, una de las decisiones que calificó de las "más importantes".

A su regreso a Washington, tiene previsto ofrecer un discurso el próximo 28 de agosto, en el mismo lugar en el que Martin Luther King pronunció su célebre frase "I have a dream" ("Tengo un sueño") hace 50 años.

Asimismo, viajará a Rusia para participar en la cumbre del G20, en un momento donde las relaciones con Moscú no son las mejores desde el asilo que ofreció el gobierno ruso a Snowden.