14 de febrero de 2013 / 03:44 a.m.

Tokio • El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, y el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, acordaron hoy, en una conversación telefónica, pedir al Consejo de Seguridad de la ONU sanciones más duras para Corea del Norte tras realizar ésta su tercera prueba nuclear.

Ambos mandatarios, consideraron, además, necesario que EU, Japón y Corea del Sur refuercen el intercambio de informaciones y estrechen su colaboración ante la amenaza que supone para la región el hermético régimen comunista, informó un funcionario nipón a la agencia local Kyodo.

Abe consideró en su charla con Obama que el nuevo ensayo ha socavado la paz y la estabilidad internacionales y expresó su esperanza de obtener el apoyo de China, uno de los pocos países cercanos al régimen de Kim Jong-un, para poder aprobar una nueva resolución de condena en el Consejo de Seguridad.

A su vez, el presidente estadunidense remarcó su intención de buscar que se adopte lo antes posible una fuerte resolución por parte del Consejo de la ONU que incluya nuevas sanciones.

En su conversación telefónica, de unos 20 minutos, Abe propuso también a Obama la posibilidad de que Washington y Tokio elaboren sanciones adicionales a las que proponga el Consejo de Seguridad.

La charla telefónica se produce una semana antes de la visita oficial de Abe a EU, programada para la semana que viene, en el que será el primer encuentro con Obama desde que el jefe de Gobierno nipón asumió el poder el pasado 26 de diciembre.

Obama reafirmó también a Abe el compromiso de Estados Unidos de proteger a Japón, incluyendo el uso de un "paragüas nuclear". Obama y Abe "evocaron el ensayo nuclear norcoreano y la respuesta apropiada que podrían aportar a esa provocante violación de sus obligaciones internacionales por Corea del Norte", señaló un comunicado de la Casa Blanca.

El mandatario estadunidense "ha reafirmado que Estados Unidos permanece inquebrantable en su voluntad de proteger a Japón, que incluyen la disuasión ofrecida por el paragüas nuclear estadunidense", precisó la nota.

De otra parte, el secretario de Estado estadunidense, John Kerry, urgió hoy a los líderes mundiales a tomar una decisión "fuerte, creíble" luego de la prueba nuclear realizada por Corea del Norte, para mostrar a Irán que son serios sobre la no proliferación.

"Esto es sobre proliferación y es también sobre Irán (...) porque están relacionados" dijo Kerry luego de una conversación con el ministro de Relaciones Exteriores jordano, Naser Judeh.

"Es importante para que el mundo tenga credibilidad con respecto a nuestros esfuerzos en favor de la no proliferación", aseguró, cuando está prevista la reanudación de las negociaciones con Teherán sobre su programa nuclear.

"Así como es inadmisible que Corea del Norte continúe este tipo de esfuerzos irresponsables, hemos dicho que esto es inadmisible con respecto a Irán y nuestra respuesta a ello, tendrá un impacto en todos los otros intentos de proliferación", afirmó.

En su discurso sobre el estado de la Unión pronunciado el martes de noche, Obama prometió tomar "iniciativas firmes" con los aliados de Washington contra Corea del Norte después de que Pyongyang suscitara la indignación global con su tercer ensayo nuclear.

Kerry dijo que Estados Unidos pondrá ahora energía para que la ONU tome medidas severas contra Pyongyang por un ensayo que calificó de "irresponsable y provocativo", en abierto desafío a las resoluciones de la ONU.

Tras hacer el martes su tercer ensayo nuclear, Corea del Norte amenazó además con llevar a cabo nuevos test de mayor intensidad en el caso de que EU mantenga su política de "hostilidad" frente a Pyongyang. En este sentido, no descartaron "una segunda y una tercera respuesta de mayor intensidad" siempre que Washington continúe "complicando la situación".

La prueba, completada en la base de Punggye-ri, al noreste del país, alcanzó entre 6 y 7 kilotones según el Ministerio de Defensa de Corea del Sur, lo que supone más de un tercio de la magnitud de la bomba de Hiroshima -de unos 15 kilotones- con la que EU arrasó esta ciudad japonesa en 1945.

EFE