27 de junio de 2013 / 01:00 p.m.

Washington• ¿El plan del presidente Barack Obama es un paso decisivo en la lucha de Estados Unidos contra el cambio climático?

Es el plan más importante propuesto por un presidente estadunidense sobre el clima. Barack Obama expresó a la vez la urgencia de luchar contra las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y de protegerse de las consecuencias del cambio climático. No es un plan ideal, el cual requeriría de un Congreso dispuesto a actuar sobre el clima junto con el presidente. Pero es sin duda el mejor que él puede proponer en la medida en que los republicanos del Congreso bloquean cualquier avance al respecto.

¿Cómo ha esquivado Obama la oposición del Congreso?

El presidente cambió de estrategia. Durante su primer mandato, él había propuesto un proyecto de ley, el Cap and Trade Act, que instauraba un sistema de mercado de emisiones de gases de efecto invernadero, el cual desembocaría en un plan aún más ambicioso de reducción de emisiones penalizando a los que contaminarán más. Pero el texto fue abandonado en julio de 2010, al no ser adoptado por el Senado ante la presión de los republicanos.

“Esta vez, ahora que la coyuntura de las elecciones pasó, el presidente decidió utilizar todos los instrumentos a su disposición y las instituciones existentes para avanzar pese a todo en este punto, como lo prometió en su discurso sobre el estado de la Unión, en febrero pasado. Él decidió así utilizar el único instrumento actualmente disponible, la ley sobre la pureza del aire (Clean Air Act), adoptada en 1970 para luchar contra las contaminaciones atmosféricas tradicionales —como por ejemplo el dióxido de azufre (SO2)—, y cuya aplicación depende de la Agencia de Protección al Ambiente (EPA).

“Desde una decisión de 2007 de la Corte Suprema de Estados Unidos, Massachusetts vs EPA, esos gases entran en la definición legal de los que contaminan la atmósfera. Así, la EPA debe legalmente buscar limitar sus emisiones. El presidente pidió entonces a la EPA elaborar normas de contaminación para las centrales eléctricas en virtud del Clean Air Act, lo que no está sujeto a la obligación de una aprobación por parte del Congreso.”

¿Estos límites obligatorios son los primeros en su tipo para las centrales eléctricas?

El año pasado, la EPA ya había propuesto normas para limitar la contaminación de las nuevas centrales, pero no fueron terminadas. La agencia recibió más de dos millones de comentarios y consideró que el enfoque escogido (el hecho de separar los estándares para las centrales de carbón y para las de gas natural) no era el bueno. Obama pidió entonces a la EPA redactar nuevas normas, de aquí a septiembre de 2013 y junio de 2014, que esta vez se aplicarán a todas las centrales, tanto nuevas como existentes. Es un avance ya que las centrales existentes son responsables de un tercio de las emisiones de CO2 del país. Falta ver qué van a decir ellas al respecto.

¿Cuáles son los obstáculos para la aplicación de las normas?

Es un tema técnicamente complejo en la medida en que el sector eléctrico difiere entre cada estado. Hay también obstáculos legales. La EPA debe apoyarse en una ley que no ha sido aprobada para luchar contra el CO2, con lo cual corre el riesgo de encontrar dificultades jurídicas para regular las emisiones. Sin embargo, si bien las normas no están redactadas, esto puede abrir la vía a procesos de parte de industriales o de estados.

“Habrá que ver si el presidente continúa defendiendo la adopción de las normas en los próximos meses, en especial durante las elecciones de medio mandato, en 2014, en la medida en que los republicanos van a utilizar ciertamente este tema para atacarlo.”Las otras medidas anunciadas, como el plan de adaptación a los acontecimientos climáticos extremos, ¿son suficientes para permitir al país evitar nuevas catástrofes como Sandy?

No, nosotros vamos a necesitar mucho más que promesas. Pero pienso que con el tiempo, la sensibilización creciente de la población a las consecuencias del cambio climático —el hecho de enfrentar sucesos climáticos extremos— forzará al Congreso a tomar medidas más fuertes. También habrá que fijar un precio al carbón —ya sea de un tasa o de mercado— a fin de forzar tanto a las empresas como a los particulares a limitar sus emisiones y reducir la demanda de energía.

“El discurso fue una etapa importante. Pero la verdadera cuestión es saber si Barack Obama continuará en esta vía y cumplirá sus compromisos. Necesitaremos de un compromiso permanente del presidente para asentar una credibilidad del país en el escenario internacional en materia de clima.”

AUDREY GARRIC/LE MONDE