18 de diciembre de 2013 / 02:05 p.m.

Ginebra.- La Organización Internacional para las Migraciones advirtió que para evitar las muertes de migrantes en manos de traficantes o contrabandistas "la comunidad internacional debe actuar con determinación para encarar las causas de la migración irregular".

En el marco del Día Internacional del Migrante, el director general de la OIM, William Lacy Swing, dijo que 2013 se ha cobrado una cifra récord de vidas de migrantes que intentaban cruzar fronteras clandestinamente.

"No sabremos a ciencia cierta la cifra total puesto que muchos migrantes fallecieron anónimamente en desiertos, océanos u otros accidentes. Sin embargo, los números de que disponemos demuestran que, por lo menos, dos mil 360 migrantes perdieron la vida este año en su empeño por hacer realidad su sueño de iniciar una nueva vida".

"Estas personas estaban desesperadas, ni siquiera el temor de una muerte inminente les impidió emprender su travesía", agregó Swing.

La isla mediterránea de Lampedusa, el Caribe, los mares de Tailandia e Indonesia, han sido testigos de tragedias por el hundimiento de embarcaciones sobrecargadas, que no estaban en condiciones de navegar, y que en cada oportunidad se cobraron la vida de docenas de migrantes, recordó.

La frontera entre México y Estados Unidos, así como la ruta por el desierto desde África Occidental hacia Libia son las rutas terrestres más peligrosas en las que los migrantes pierden la vida en accidentes ferroviarios, son asesinados, o mueren de sed en la búsqueda de una vida mejor, señaló.

"En este Día Internacional del Migrante centrémonos en el bienestar y la seguridad de los migrantes y exhortemos a reforzar las políticas vigentes o a desarrollar otras nuevas a efecto de proteger los derechos humanos de quienes abandonan sus hogares en busca de mejores oportunidades", dijo Swing.

"La OIM está dispuesta a prestar asistencia a los Estados Miembros y otros asociados en la elaboración e implementación de dichas políticas", sugirió.

Asimismo, Swing observó que se están cerrando las puertas de países que anteriormente acogían a los migrantes más pobres y desesperados.

Según la OIM, hay una relación directa entre controles fronterizos más estrictos y el incremento del tráfico de personas, que se ha convertido en un negocio que asciende a 35 mil millones de dólares anuales.

Además, para el organismo con sede en Ginebra "ha llegado la hora de actuar, de salvar las vidas de los migrantes que corren el riesgo de perderla en su empeño desesperado por cruzar fronteras cada vez más restrictivas".

"Exhortamos a que se adopten medidas para que los empleadores en países donde hay una escasez de mano de obra puedan acceder a trabajadores dispuestos a migrar, al tiempo que nos cercioremos de que estas personas no estén expuestas a la explotación o a la violencia de género", indicó.

"Debemos trabajar en aras de un enfoque integral que abarque a todos los gobiernos y a toda la sociedad y redunde en el interés de países, comunidades y personas, especialmente de los propios migrantes", señaló.

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