EFE
18 de mayo de 2013 / 10:48 p.m.

Brasilia • La oposición brasileña escenificó su unión en torno a Aécio Neves, elegido hoy presidente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), pero sin dejar explícito si será candidato a la jefatura del Estado en las elecciones de 2014.

El senador Neves, de 53 años, fue elegido presidente de la formación para los dos próximos años con 521 votos de entre 535 delegados en la XI Convención Nacional del PSDB, realizada en Brasilia, en la que recibió el respaldo de los principales líderes de su partido y de otras dos fuerzas opositoras.

El ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso acompañó hoy a Neves en todo momento, fue uno de sus más enfáticos defensores y lanzó un velado mensaje a sus correligionarios para que sobrepongan "el interés de cada uno" y lo respalden como candidato del PSDB a las elecciones, lo que aún no está decidido.

"Llegó la hora del cambio, de un futuro mejor, conducido por Neves y con apoyo unánime", manifestó Cardoso en respaldo al nuevo presidente del partido, que tiene a sus espaldas una importante carrera política.

Neves ha sido diputado entre 1997 y 2002, presidente de la Cámara baja (2001-2002) y gobernador de Minas Gerais (2003-2010), una región que constituye el segundo colegio electoral del país y en la que mantiene su principal fortín político.

El propio Neves interpeló directamente a tres de los líderes del partido que más resistencia han mostrado a su candidatura, el ex candidato presidencial José Serra, el gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, y Tasso Jereissati, uno de los barones del partido en el estado de Ceará (noreste).

"Nuestra caminata sólo tendrá sentido y éxito si es realmente y efectivamente solidaria, donde cada uno comprenda que tiene un papel", afirmó Neves. José Serra, candidato del PSDB derrotado en las elecciones de 2002 por Luiz Inácio Lula da Silva y en 2010 por Dilma Rousseff, sin brindar su apoyo explícito a la candidatura, aseguró que estará "del mismo lado" de Neves en 2014, año de las próximas elecciones presidenciales.

Alckmin, quien perdió las elecciones de 2006 ante Lula, fue más comedido y, aunque le ofreció a Neves el apoyo del brazo del partido en Sao Paulo, no hizo alusión a la cita electoral.

La figura de Neves también recibió el apoyo en la convención de otros dos fuerzas opositoras, el Partido Popular Socialista (PPS) y el Demócratas (DEM) que por medio de sus respectivos presidentes, Roberto Freire y José Agripino, exhortaron a la necesidad de "unidad" de la oposición en las elecciones de 2014.

Neves, en tono de campaña electoral, dedicó gran parte de su discurso a criticar al Ejecutivo de Rousseff y al gobernante Partido de los Trabajadores (PT), fuerza a la que acusó de colocar el Estado "al servicio de su proyecto de poder".

"No será fácil nuestra trayectoria, no me engaño, no enfrentamos un partido político, sino un partido que se enrocó en el Estado, que invirtió la lógica de democracia y colocó el Estado al servicio del partido y de su proyecto de poder", afirmó.

El líder opositor dijo que su partido presentará sus propuestas "en el momento oportuno", aunque aprovechó para atacar la gestión del PT en áreas como la educación, la salud, la seguridad pública y la economía.

En cambio, presentó al PSDB como "el partido de la ética", de la estabilidad económica, de las políticas de transferencia de renta a los pobres, de la responsabilidad fiscal y "de las privatizaciones que hicieron bien a Brasil".

Neves también aludió a su abuelo, Tancredo Neves, primer presidente elegido en democracia en 1985, después de 21 años de dictadura, pero que no llegó a asumir el cargo al ser hospitalizado de urgencia en la víspera de su investidura y que murió de una septicemia semanas después.

"Siento en mis hombros la mano cariñosa y el consejo siempre sabio de mi abuelo Tancredo, que decía que en el servicio de la patria habrá siempre espacio para todos. Es por eso que estamos aquí, para construir tiempo nuevo en Brasil", aseveró.