— EFE
29 de agosto de 2013 / 04:39 p.m.

 

Londres • El líder de la oposición británica, el laborista Ed Miliband, no descartó hoy apoyar en un futuro una intervención militar en Siria, pero exigió que se otorgue más tiempo a los inspectores de la ONU y se reúnan "pruebas convincentes".

"Las pruebas deben preceder a la decisión, no las decisiones preceder a las pruebas", señaló el líder laborista, para quien resulta fundamental que un eventual ataque a Siria se produzca en un marco de "legitimidad y autoridad moral".

 

En su intervención en el debate de urgencia en la Cámara de los Comunes sobre los pasos que dará Londres en el conflicto sirio, Miliband sostuvo que su partido no apoyará una intervención antes de que los inspectores internacionales sobre el terreno hayan presentado su informe y el Consejo de Seguridad de la ONU se haya pronunciado.

 

Miliband criticó que la moción presentada hoy por el Gobierno en el Parlamento, que busca recabar apoyo para una "acción militar legal y proporcionada", no haga referencia a "la necesidad de reunir pruebas convincentes contra el régimen sirio".

 

Para el líder de la oposición británica, el informe que divulgó hoy la comisión de Inteligencia de Westminster, que concluye que es "altamente probable" que Siria utilizara armas químicas, es un documento "convincente".

 

Con todo, sostuvo que son necesarias "nuevas pruebas durante los próximos días que demuestren que el régimen de Bachar al Asad es culpable".

 

"Una de las lecciones de Irak es que es necesario mantener el respeto por la ONU", resaltó Miliband, que consideró imprescindible para brindar su apoyo a una intervención militar que el Consejo de Seguridad del organismo internacional haya debatido las posibles acciones y emitido su voto.

 

En caso de que los vetos de países como Rusia y China impidan que la ONU de luz verde a la intervención, Miliband consideró, igual que ha hecho Downing Street en los últimos días, que el Reino Unido estaría igualmente legitimado para lanzar un ataque.

 

Para el laborista, la intervención sería legal sin el apoyo de la ONU en caso de que existan "pruebas convincentes" del uso de armas químicas, se determine que "no hay alternativa práctica al uso de la fuerza" y que la acción militar sea "proporcionada y limitada en el tiempo".