EFE
16 de junio de 2013 / 12:57 a.m.

 

El Cairo • La Coalición Nacional Siria (CNFROS) pidió hoy al reformista Hasan Rohani, vencedor de los comicios presidenciales de Irán, que corrija "los errores cometidos por el anterior liderazgo" y respetar la voluntad del pueblo sirio. Además, pidió al gobierno libanés que impida la participación del grupo chiita Hezbolá en los combates.

En un comunicado, la principal alianza de la oposición siria subraya "la extrema importancia de reparar la postura de Irán", el principal aliado regional del régimen del presidente sirio, Bachar al Asad.

"El nuevo mandatario debe comprender que la voluntad del pueblo sirio no se vence ni retrocede ante cualquier agresión externa, y que su demanda de derrocar al régimen tiránico triunfará inevitablemente", agrega la nota.

La CNFROS recuerda que desde el inicio del conflicto en marzo de 2011 "las autoridades iraníes se han opuesto a las aspiraciones del pueblo sirio y han continuado con su apoyo al criminal régimen de Al Asad con todos los medios políticos, militares y económicos".

Por último, la alianza opositora consideró que las autoridades iraníes "dañaron a su país tanto cuando decidieron intervenir en Siria como cuando reprimieron su Revolución Verde en el año 2009".

Hasan Rohani, único candidato reformista moderado en los comicios de Irán, ha conseguido la Presidencia en primera vuelta al superar el 50 por ciento de los votos emitidos en las elecciones celebradas ayer en el país.

Asimismo, el presidente interino de la CNFROS, Georges Sabra, instó hoy al Gobierno libanés a impedir la participación del grupo chií Hizbulá en los combates en su país y ha advertido de que Damasco trata de arrastrar al Líbano al conflicto.

En una entrevista publicada hoy por el periódico Al Yamuria, Sabra dijo que las autoridades libanesas deben "asumir sus responsabilidades" y evitar que Hezbolá se entrometa "en el destino de los pueblos sirio y libanés".

"Hezbolá ha despertado el monstruo sectario (...) La gloria de la Resistencia (brazo armado del grupo chiíta) se perdió cuando sus armas fueron dirigidas contra Beirut en mayo de 2008 y su armamento es vergonzoso desde que lo utilizaron en las calles de Damasco y Al Qusair", subrayó.

Sabra aludió así a los enfrentamientos entre chiítas y sunitas de 2008 en el Líbano, que dejaron más de un centenar de víctimas a raíz de una disputa entre el gobierno y Hezbolá, y al apoyo de combatientes del grupo chiíta al régimen de Damasco en la toma de la estratégica ciudad siria de Al Qusair este mes.

"Se está preparando para la batalla de Alepo, pero el jefe del Hezbolá, Hasan Nasralá, debe escuchar nuestra advertencia y evitar conflictos de los que se arrepentirá el resto de su vida", agregó Sabra.

El líder opositor agradeció, por otro lado, los "verdaderos aliados leales a la revuelta siria" que hay entre las fuerzas políticas libanesas, entre los que citó la alianza 14 de Marzo, el grupo Futuro, del ex primer ministro Saad Hariri, y el Partido Socialista Progresista, del druso Walid Yumblat.

Ayer, Nasralá aseguró en un discurso que no cambiará su postura de apoyo al régimen sirio en los combates sobre el terreno, porque ese país hace frente a "un proyecto de EU, los países del Golfo y extremistas sunitas contra toda la región".

Tras su discurso, nueve proyectiles disparados desde Siria impactaron en las cercanías de la ciudad de Baalbeck, considerada un feudo de Hezbolá, causando dos heridos, según la agencia oficial libanesa ANN.

Varios granjeros originarios de la localidad de Abudiye (norte), blanco frecuente de bombardeos sirios, cortaron hoy la ruta internacional entre Siria y el Líbano en protesta por las agresiones sirias que les impiden llegar a sus campos.

La situación de seguridad en el Líbano se ha deteriorado desde el inicio de la crisis siria, en marzo de 2011, un tiempo en el que ha habido secuestros, ataques de las fuerzas sirias desde el otro lado de la frontera y enfrentamientos armados entre detractores y seguidores del régimen sirio en varias partes del país.