10 de marzo de 2013 / 05:02 p.m.

El adversario de Chávez promete responder "en las próximas horas" a la Mesa de Unidad Democrática, que lo propuso como candidato presidencial.

 Caracas • Los venezolanos elegirán el próximo domingo 14 de abril al sustituto del fallecido presidente Hugo Chávez, entre el oficialista Nicolás Maduro y muy seguramente el líder opositor Henrique Capriles, iniciando la transición de un país que estuvo bajo un régimen personalista durante 14 años.

“Convocamos elección presidencial para el 14 de abril”, anunció ayer la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, quien precisó que las candidaturas deberán presentarse entre hoy y mañana, y que la campaña será del 2 al 11 de abril próximos.

Casi de inmediato, la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) anunció que acudirá a las elecciones “unida” y que propuso la candidatura a Capriles, quien perdió por 11 puntos los comicios de octubre pasado en las que Chávez fue electo para un tercer periodo de seis años.

“Hemos acordado por unanimidad ofrecer la candidatura presidencial de la Unidad a quien fue nuestro candidato en la elección presidencial reciente”, anunció el secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo.

Capriles, gobernador del estado de Miranda, de 40 años, agradeció la propuesta minutos después en su cuenta de Twitter y dijo que anunciará “en las próximas horas” su decisión.

“Estoy analizando la declaración de la presidenta del CNE y en las próximas horas le hablaré al país sobre mi decisión”, escribió.

Las elecciones se celebrarán un día después de una fecha de júbilo nacional, que conmemora la vuelta al poder de Chávez el 13 de abril de 2002 tras el golpe de Estado que había sufrido 48 horas antes.

Hace tres semanas, la encuestadora venezolana Hinterlaces estimó que Maduro derrotaría a Capriles por 14 puntos en una eventual elección presidencial.

El CNE convocó a las elecciones luego de que el viernes Maduro, hasta entonces vicepresidente, se juramentara como presidente encargado tras el funeral de Estado de Chávez, al que asistieron más de 30 jefes de Estado y de Gobierno.

Maduro había sido designado por Chávez como candidato del oficialismo en caso de morir, antes de partir a La Habana el 10 de diciembre pasado para someterse a una cuarta cirugía contra el cáncer. Chávez pidió en aquella ocasión a los chavistas “votar por Maduro”.

Capriles calificó de “espuria” la investidura del heredero político de Chávez, al señalar que viola normas constitucionales al considera que Maduro no puede ser presidente, sino vicepresidente encargado de la Presidencia.

Maduro, un ex conductor de autobús y ex sindicalista que llegó a presidente de la Asamblea Nacional y a canciller antes de ser nombrado vicepresidente en 2012, tendría el reto de llenar el vacío que deja un líder carismático y omnipresente, en este país de 29 millones de habitantes y con las mayores reservas petroleras del mundo.

Chávez murió cuando pretendía profundizar aún más su modelo socialista. La “revolución bolivariana”, que políticamente dividió al país, benefició a los más pobres —49.4 por ciento hace 14 años y 28 por ciento hoy según la Cepal— e irritó a los empresarios con medidas intervencionistas y de nacionalización de sectores clave de la economía.

“Aquí no se cambiará un ápice en los temas fundamentales del presidente Chávez”, afirmó el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, al asegurar ayer que “nada cambiará” en la política petrolera.

Procesión chavista

Cuatro días después del fallecimiento, vestidos de rojo y con banderas de Venezuela, los seguidores de Chávez continuaron ayer el desfile en espera, por horas, para pasar unos instantes frente al féretro, que estará en la capilla ardiente también toda la próxima semana.

“¡Gracias por llenar un poco este inmenso vacío! (...) Todo mi Amor con ustedes!”, escribió en su Twitter María Gabriela, una de los cuatro hijos de Chávez.

Los restos permanecerán embalsamados en el viejo fuerte caraqueño donde lanzó su fallido golpe de Estado el 4 de febrero de 1992, considerado la chispa de la “revolución bolivariana”.

VENENO DEL “IMPERIO”: EVO

El presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo ayer en La Paz estar “casi convencido” que el “imperio” “envenenó” a su aliado político venezolano, Hugo Chávez, quien falleció el martes en Caracas víctima de un cáncer.

“Estoy casi convencido que es un envenenamiento al compañero Chávez para acabar con su vida”, afirmó Morales en un acto público en el presidencial Palacio Quemado, tras retornar de la capital venezolana, donde participó de los funerales de Estado que se celebraron.

En opinión del gobernante boliviano, “el imperio envenena a los líderes sindicales o políticos, no para matarles inmediatamente sino a largo plazo”, al no poderles “derrotar (...) como pasó con (el líder palestino Yaser) Arafat”, muerto en 2004.

Morales afirmó que el gobierno venezolano realizará “una profunda investigación” sobre las causas del deceso, además aseguró que la seguridad del fallecido presidente cuidaba con mucho rigor la salud del líder venezolano.(AFP/La Paz)

Claves

Raúl, confiado

- El presidente de Cuba, Raúl Castro, aseguró que confía en el éxito que tendrá Nicolás Maduro para continuar la “gran obra” del fallecido gobernante Hugo Chávez.

- “Estoy seguro y tengo confianza absoluta del éxito que va atener presidente Maduro y los demás dirigentes”, declaró un día después de las honras fúnebres al líder bolivariano.

- Hasta anoche, no se habían divulgado reacciones de Fidel Castro sobre la muerte de Chávez quien veía en el líder revolucionario cubano a un mentor ideológico.

AGENCIAS