20 de abril de 2013 / 03:57 p.m.

Islamabad • El ex presidente golpista Pervez Musharraf, que gobernó Pakistán casi una década y se encuentra arrestado desde la víspera, compareció hoy ante un tribunal que ordenó que el general retirado permanezca bajo custodia durante dos semanas.

Según una fuente cercana al expresidente, Musharraf acudió antes del mediodía local a un tribunal antiterrorista de Rawalpindi, cerca de Islamabad, y tuvo problemas para acceder al recinto debido a una protesta de abogados.

Tras su comparecencia, el ex jefe del Ejército regresó al cuartel general de la Policía de Islamabad, donde se halla recluido desde ayer después de que un juzgado de la capital ordenara su arresto en relación a la detención de 60 jueces bajo su mandato en 2007.

"El tribunal ha dictado que debe volver a comparecer dentro de 14 días. Eso no significa que vaya a permanecer ese tiempo arrestado, sino que debe estar en un lugar seguro. Podría ser incluso en su residencia", explicó un portavoz de Musharraf, Rashid Qureshi.

Según la fuente, los representantes legales de Musharraf solicitarán "en las próximas horas" al Tribunal Supremo que conceda al detenido "libertad bajo fianza", una medida de la que disfrutaba hasta que el jueves un tribunal de Islamabad la canceló.

Qureshi agregó que el exmandatario está "decepcionado" con "el sistema de Justicia de Pakistán", aunque subrayó que es "una persona fuerte" y está convencido de que no he hecho "nada malo".

Musharraf, que gobernó Pakistán entre 1999 y 2008 tras dar un golpe de Estado incruento, regresó el mes pasado al país tras cuatro años de autoexilio en los que vivió entre Londres y Dubái.

Su intención era presentarse a las elecciones generales convocadas para el 11 de mayo a la cabeza de un partido creado en torno a su figura, pero los tribunales electorales rechazaron todas sus candidaturas.

Y ahora, el exgeneral se enfrenta a una serie de casos judiciales abiertos en su contra, relativos a la detención de magistrados en 2007 y a su supuesta responsabilidad en las muertes ese mismo año de la ex primera ministra Benazir Bhutto y del líder independentista baluchi Nawab Akbar Bugti en 2006.

La prensa ha especulado con el papel que podría jugar el Ejército ante el inaudito acoso judicial que está sufriendo un exjefe de la institución más poderosa del país y que ha llevado las riendas políticas durante la mitad de su corta historia.

 — EFE