11 de diciembre de 2013 / 12:05 a.m.

Noruega.- Al tiempo que recordaba los horrores "asfixiantes, cegadores y ardientes" que causan, el director de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas que intenta eliminarlas de la Tierra aceptó el martes el premio Nobel de la paz junto con los galardonados en medicina, física y otras categorías

Ahmet Uzumcu, director general de la OPAQ, dijo que esas herramientas de guerra tienen un "legado especialmente infame", desde las trincheras de la Primera Guerra Mundial a los ataques con gas venenoso en Siria este año.

"Uno no puede verlas ni olerlas. Y vienen sin advertencia para los desprevenidos", dijo Uzumcu al recibir en Oslo el premio de 1,2 millón de dólares en nombre de la organización.

La OPAQ fue creada para aplicar una convención internacional de 1997 que prohibió las armas químicas. En general ha desarrollado su tarea de manera discreta, hasta que este año recibió su misión más ardua hasta la fecha: supervisar la destrucción de las armas químicas sirias.

El premio fue anunciado el 11 de octubre, días antes de que Siria ingresara oficialmente a la OPAQ como su 190mo estado miembro.

"Desde luego, es un gran desafío para la OPAQ lograr la destrucción de todas estas armas bajo las condiciones de guerra y caos reinantes en el país", dijo el presidente del comité Nobel, Thorbjorn Jagland. "Los inspectores anónimos de la OPAQ realizan una tarea sumamente importante y difícil".

Jagland y Uzumcu rindieron homenaje al difunto Nelson Mandela, ganador del premio Nobel de la paz junto con F.W. de Klerk en 1993.

Jagland exhortó a Estados Unidos y Rusia a que aceleren la eliminación de sus propias armas químicas, y a los seis países que no han firmado o ratificado la convención —Angola, Corea del Norte, Egipto, Sudán del Sur, Israel y Mianmar— a que lo hagan.

Los premios de medicina, física, química, literatura y economía fueron presentados posteriormente por el rey de Suecia, Carlos XVI Gustavo, en la Sala de Conciertos de Estocolmo.

La ganadora del premio de literatura, la canadiense Alice Munro, de 82 años, no pudo viajar por razones de salud. Su hija Jenny Munro recibió el premio en su lugar.

"A lo largo de los años, muchos científicos han recibido su merecido premio en este auditorio por haber resuelto algunos de los grandes enigmas del universo", dijo el secretario permanente de la Academia Sueca, Peter Englund. "Pero usted, Alice Munro, como pocos, ha llegado al borde de resolver el misterio más grande de todos: el corazón humano y sus caprichos".

En medio de los aplausos de sus familiares, el británico Peter Higgs y el belga Francois Englert se inclinaron tres veces como manda el protocolo del Nobel para recibir el premio de física por sus teorías sobre el bosón de Higgs, que explica cómo las partículas subatómicas adquieren masa.

Los científicos residentes en Estados Unidos Martin Karplus, Michael Levitt y Arieh Warshel compartieron el Nobel de química por desarrollar poderosos modelos informáticos para pronosticar reacciones químicas.

Los estadounidenses James Rothman y Randy Schekman, junto con el germano-estadounidense Thomas Sudhof, recibieron el de medicina por sus descubrimientos sobre la manera como funciona el sistema de transporte en la célula humana.

El premio de economía, que no es uno de los Nobel originales sino que fue creado por el banco central sueco en honor a Nobel en 1968, fue para los estadounidenses Eugene Fama, Lars Peter Hansen y Robert Shiller por sus métodos de estudio de las tendencias en los mercados de valores.

La policía dijo que detuvo a cuatro hombres desnudos que trataron de pasar las barreras en torno del Salón de Conciertos. La vocera Tove Hagg dijo que se los acusó de desorden público.

Antes de la ceremonia, un grupo de autores y artistas chinos dijeron que "correrían desnudos" para recordar al mundo que el premio Nobel de la paz 2010, el disidente chino Liu Xiaobo, sigue en prisión. No estaba claro si los detenidos formaban parte de ese grupo.

Las ceremonias se realizan el 10 de diciembre, en el aniversario de la muerte de Alfred Nobel en 1896.

AP