27 de junio de 2013 / 01:53 p.m.

Pese a los graves problemas de transporte en las mayores ciudades lusas se producían los habituales atascos en las autopistas de acceso urbano y numerosos comercios empezaban a abrir con normalidad en Lisboa, Oporto y otros puntos del país.

 

Lisboa• La huelga general convocada hoy en Portugal por los dos grandes sindicatos lusos tiene paralizado el metro, los trenes y buena parte del transporte urbano de superficie en las principales ciudades del país.

Los servicios de limpieza y recogida de basuras registraron también una alta incidencia de adhesión al paro durante la madrugada según fuentes sindicales, aunque, como es habitual en Portugal, ni el Gobierno ni los organismos afectados facilitaron cifras sobre la huelga.

Pese a los graves problemas de transporte en las mayores ciudades lusas se producían los habituales atascos en las autopistas de acceso urbano y numerosos comercios empezaban a abrir con normalidad en Lisboa, Oporto y otros puntos del país.

En varios grandes hospitales y centro de salud la atención es lenta o restringida las urgencias, según declaraciones de usuarios e informaciones de las televisiones y emisoras de radio lusas.

Los dirigentes de los dos grandes sindicatos portugueses abrieron la jornada de protesta durante la madrugada con piquetes y mítines en instalaciones de los servicios de transporte, los bomberos y la recogida de basuras de la capital.

La huelga, la cuarta en los dos años en el poder del Gobierno conservador, ha sido convocada por la Confederación General de Trabajadores de Portugal (CGTP, comunista), y la Unión General de Trabajadores (UGT, socialista) en protesta por las políticas de austeridad aplicadas en el país bajo su rescate financiero

Como en los anteriores paros registrados en los últimos años, el transporte era, ya desde la madrugada, el sector más afectado en espera de datos sobre las empresas privadas y dependencias de la administración.

Las estaciones del suburbano de la capital amanecieron cerradas por la falta de servicios mínimos, y también está paralizada la circulación ferroviaria en todo el país.

En los transportes de superficie de Lisboa se advertía una fuerte disminución del servicio, según diversos testimonios, aunque circulan autobuses y tranvías, y los sindicatos señalaron que solo hay trece líneas en funcionamiento.

El servicio de conexión fluvial entre la capital y los municipios localizados en la populosa margen del río Tajo, de la que llegan cada mañana decenas de miles de trabajadores a Lisboa, apenas contaba hoy con dos barcos en servicio durante toda la mañana.

Los problemas del transporte público han provocado un aumento del trafico rodado en la capital, Oporto y otras grandes ciudades, y largas colas de automóviles se veían en los puentes sobre el Tajo de acceso a Lisboa y en las autopista que la conectan con los municipios cercanos.

Los efectos del paro se empezaban también a sentir por la mañana en la cancelación de 16 vuelos en los aeropuertos lusos, cinco de ellos en Lisboa y dos en Oporto.

Las compañías aéreas y la empresa gestora de aeropuertos ANA advirtieron a los pasajeros de posibles anulaciones de vuelos, aunque las tres grandes terminales de Portugal mantenían su actividad.

Los secretarios generales de la CGTP, Armenio Carlos, y de la UGT, Carlos Silva, recorrieron centros de trabajo durante la madrugada y llamaron a sumarse masivamente al paro a los trabajadores del sector privado, tradicionalmente el de menor incidencia en las huelgas.

Los representantes de los trabajadores quieren dar una gran muestra de repudio a la reforma del Estado que prepara el Gobierno de Pedro Passos Coelho para reducir el gasto público, que supondrá alteraciones en el sistema de pensiones y reducción de funcionarios y de sus salarios.

La CGTP y la UGT han llamado a trabajadores, jubilados y estudiantes a protestar contra las medidas de austeridad aprobadas a lo largo de los últimos dos años por el Ejecutivo, al que acusan de destruir más de 300.000 empleos, y están previstas manifestaciones hoy por todo el país.

Los dos grandes sindicatos lusos, que solo se han unido en otras dos ocasiones a lo largo de su historia para organizar huelgas generales, suman mas de un millón de afiliados en un país que apenas supera los diez millones de habitantes. EFE