12 de julio de 2013 / 12:49 a.m.

Dublín • El Parlamento de Irlanda votó hoy permitir el aborto bajo determinadas circunstancias, que incluyen la posibilidad de suicidio de la madre, tras meses de discusiones entre defensores y detractores de la medida en un país de arraigada tradición católica.

Tras más de dos días de intenso debate, el Gobierno de coalición de los conservadores del Fine Gael y los laboristas sacó adelante su texto con 127 votos a favor y 21 en contra, si bien ambos partidos obligaron a sus diputados a votar por la ley, que se espera entre en vigor antes del próximo 18 de julio.

El primer ministro Enda Kenny, a favor del aborto en los casos en los que la vida de la mujer corra peligro, ha provocado una fuerte reacción política y social en el país, que ha visto protestas, manifestaciones e incluso el envío de una carta escrita con sangre destinada al propio Kenny.

El Ejecutivo ha superado todas la votaciones sobre las 165 enmiendas presentas a la nueva ley, que prevé autorizar la interrupción del embarazo cuando la vida de la madre esté en peligro, lo que incluye la citada amenaza de suicidio.

La Cámara Baja aprobó el proyecto de ley después de horas de debate, incluyendo una sesión de toda la noche. Por su parte, se espera que la Cámara Alta, que tiene poderes limitados y está dominada por el partido de Kenny -el mayoritario Partido Fine Gael, de centroderecha-, refrende la decisión, después de lo cual se convertirá en ley.

Horas antes de esta votación en el Parlamento, la secretaria de Estado irlandesa de Asuntos Europeos, la conservadora Lucinda Creighton, dimitió de su cargo después de votar en la Cámara Baja en contra de la nueva ley del aborto elaborada por el Gobierno.

En concreto, la dirigente del partido Fine Gael y otros 23 parlamentarios de diverso signo votaron a favor de una enmienda que pretendía eliminar del texto la legalización de la interrupción del embarazo cuando la vida de la madre corre peligro porque amenaza con suicidarse.

Creighton, de 33 años, se declaró "entristecida" por tener que abandonar su cargo y el partido al que ha pertenecido desde que tenía 18 años, si bien aseguró que, por motivos de conciencia, estaba dispuesta a aceptar las consecuencias.

"No guardo rencor ni amargor ni nada por el estilo. Estoy muy entristecida, pero de verdad -dijo la ex secretaria de Estado- le deseo lo mejor a Enda Kenny y a todo el Gobierno", que espera tener aprobada la nueva legislación antes del próximo 18 de julio.

En la actualidad el aborto es ilegal en Irlanda menos cuando la vida de la madre está en riesgo, pero está sujeto a la interpretación de los médicos que normalmente tienden a negarse a interrumpir embarazos por miedo a consecuencias legales o por convicciones religiosas.

La nueva ley sustituirá a la normativa actual, que permite interrupciones del embarazo en circunstancias muy limitadas siguiendo directrices muy vagas recogidas en la Constitución.

El texto propone ahora que las interrupciones del embarazo en casos no considerados "de urgencia" se practiquen en unidades de ginecología del servicio público de salud, después de que dos médicos certifiquen que existe un "riesgo sustancial y real" para la vida de la madre.

Si se trata de una emergencia, un solo médico podrá decidir si es necesario practicar un aborto para salvar la vida de la embarazada. No obstante, los médicos irlandeses podrán negarse a practicar un aborto por "objeción de conciencia", si bien el hospital seguirá estando obligado a ofrecer la interrupción del embarazo en casos pertinentes.

Pero es la inclusión de la amenaza de suicidio como motivo para abortar la cláusula que más preocupa a algunos conservadores, pues creen que abrirá la puerta en Irlanda a lo que denominan "abortos a la carta".

 — REUTERS, EFE