26 de marzo de 2013 / 10:05 p.m.

Brasilia.- El Partido Social Cristiano (PSC) de Brasil respaldó hoy al polémico legislador Marcos Feliciano al frente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados a pesar de la ola de protestas por su supuesta defensa de ideas racistas y homófobas.

Feliciano, pastor evangélico y militante del PSC, fue blanco de un vendaval de críticas desde que el pasado 7 de marzo fue elegido como presidente de esa comisión que, entre otras atribuciones, tiene la misión de elaborar leyes orientadas a proteger los derechos de las minorías raciales y sexuales.

La polémica llevó hoy al PSC a celebrar una reunión extraordinaria para valorar el apoyo a Feliciano, tras la cual, la ejecutiva del partido anunció el respaldo a su militante.

El vicepresidente del PSC, Everaldo Pereira, en declaraciones a periodistas, pidió al resto de partidos que "respeten" su decisión y defendió la figura de Feliciano.

"En el PSC entendemos que él (Feliciano) no es racista ni homofóbico. Hasta pudo haber declaraciones inconvenientes, pero el diputado Feliciano ya se disculpó por las afirmaciones y cualquiera puede tener un desliz", afirmó Pereira.

Los críticos del polémico diputado le atribuyen frases como la afirmación de que la raza negra es "maldita", que el sida es "un cáncer homosexual" y que "el amor entre personas del mismo sexo lleva al odio y al crimen".

Feliciano intentó explicar sus opiniones a través de su propia interpretación de la Biblia y conceptos religiosos, pero eso no hizo más que agitar una ola de indignación que corrió por medio país.

La reprobación de los brasileños se materializó a través de los medios de comunicación, las redes sociales y en numerosas protestas callejeras que incluyeron desde tradicionales manifestaciones hasta concentraciones en las que los besos entre personas del mismo sexo se convirtieron en reivindicación.

Este lunes, artistas de renombre, como el músico Caetano Veloso o el actor Wagner Moura, participaron en otro acto de protesta en Río de Janeiro, que fue convocado por el diputado y activista gay Jean Willys, del partido Socialismo y Libertad (PSOL), quien también forma parte de la Comisión de Derechos Humanos.

La indignación traspasó las fronteras del país y, este lunes, Amnistía Internacional criticó la permanencia de Feliciano en ese cargo, que tildó de "inaceptable" por sus "posiciones claramente discriminatorias".

A través de un comunicado, Amnistía Internacional también instó al Congreso brasileño a "reconocer el grave equívoco cometido" y "corregir" el error que supuso su elección como presidente de la Comisión de Derechos Humanos.

EFE