5 de junio de 2013 / 01:14 p.m.

Pekín, Hong Kong• La policía china bloqueó ayer el acceso al cementerio donde están enterradas algunas de las víctimas de la violenta represión del movimiento prodemocrático de Tiananmen.

Bajo un cielo nublado, policías desplegados en el exterior del cementerio de Wanan, en el oeste de Pekín, bloquearon la entrada principal y pidieron a periodistas abandonar el lugar.

Las familias de los estudiantes muertos a manos del ejército chino en 1989 realizan cada año ceremonias en este cementerio, vigiladas de cerca por la policía.

Pero el tema está ausente en la prensa oficial y las autoridades censuran cualquier alusión en las redes sociales, donde ayer estaba bloqueada la búsqueda de términos como “4 de junio”, “Tiananmen” o “vela”.

En la plaza Tiananmen, la policía de uniforme y de civil realizaron controles de identidad de los turistas chinos.

Liu Xiaoyuan, abogado y activista de derechos humanos, anunció en Twitter que su cuenta en una red social china fue neutralizada después de haber publicado la imagen de una vela para recordar a las víctimas de Tiananmen.

“La polémica en este país está centrada básicamente en encender o apagar una vela”, dijo por su parte el artista disidente Ai Weiwei.

Mientras tanto en Hong Kong (una región que goza de semiautonomía), decenas de miles de personas participaron en la vigilia por el aniversario de la represión.

Las cifras de participación varían entre las 150 mil personas que asegura la Alianza de Hong Kong en Apoyo de Movimientos Democráticos Patrióticos en China, organizadora del acto, a las 54 mil de las que informó la policía.

Los congregados en las inmediaciones del parque Victoria de Hong Kong recordaron así los hechos ocurridos el 4 y el 5 de junio de 1989 en la plaza de Tiananmen, en los que murieron numerosos manifestantes a manos de las fuerzas de seguridad de la China comunista, que intervinieron para poner fin a semanas de protestas democráticas en todo el país.

La matanza del 4 de junio terminó con 50 días de movilización a favor de la democracia y la libertad impulsada por los estudiantes y apoyada masivamente por la población.

El movimiento contó con la indulgencia relativa de una corriente del Partido Comunista representada por el secretario general de ese entonces, Zhao Ziyang.

Esa corriente fue aplastada por el entonces presidente Deng Xiaoping, y su primer ministro, Li Peng, que impusieron la movilización de 200 mil militares para repeler la “rebelión contrarrevolucionaria”.

En su momento, el gobierno había dado cuenta de 241 muertos, incluidos los soldados, y siete mil heridos. Pero observadores independientes cifraron el balance en más de mil muertos en Pekín.

AGENCIAS