AP
24 de enero de 2017 / 12:13 p.m.

MADRID.- El barcelonés Juanjo Giménez, director del cortometraje Timecode, espera que su nominación a un Oscar conlleve a una mayor difusión de su película fuera del circuito de festivales especializados.

El filme de 15 minutos ya ha obtenido una treintena de reconocimientos dentro y fuera de España, incluyendo una Palma de Oro en la última edición del Festival de de Cine de Cannes.

"A esto no se acostumbra uno, cada premio es algo nuevo [...] El reto ahora es llevarlo a las teles, a las salas de cine, y utilizar las plataformas digitales a tope, que es un formato ideal para sacar partido al cortometraje", dijo Giménez. 

Según el anuncio de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas hollywoodense, Timecode competirá por el premio al mejor cortometraje con Sing, de Kristof Deák; Silent Nights, de Aske Bang; La fémme et le TGV, de Timo Von Gunten, y Ennemis intérviurs, de Sélim Azzazi. La entrega de premios será el 26 de febrero en Los Ángeles.

Timecode sigue a una pareja de guardias de un estacionamiento que, al tener turnos diferentes, aprovechan las cámaras de seguridad para enviarse mensajes y relacionarse. Según el director, el corto "no sería lo que es" sin los bailarines Lali Ayguadé y Nicolas Ricchini, que dan vida a Luna y a Diego, respectivamente.

"No tenían experiencia en el cine, pero tienen una disciplina corporal y aportan una presencia que para sí quisieran muchos actores profesionales con recorrido [...] Son unos maestros", señaló Giménez.

Añadió que el filme "es comedia, es musical, hay baile, los primeros minutos podrían ser un thriller, pero queríamos huir de los clichés".

El realizador de 53 años, nacido y radicado en Barcelona, ha dirigido largometrajes como Nos hacemos Falta - Tilt (2003), Esquivar y pegar (2010), y Contact Proof (2014), así como varios cortometrajes entre los que se destacan Rodilla (2009), Nitbus (2007), Máxima pena (2005) y Libre indirecto (1997), que han sido premiados tanto en España como a nivel internacional.

Dice que el formato corto le permite mayor libertad creativa porque el riesgo financiero es menor y eso disminuye la presión de recuperar la inversión.

"La variedad de miradas, de temáticas y de experimentación en el cortometraje es muy superior al largometraje", señaló.

Otro cortometraje español, Graffiti, del también barcelonés Luís Quilez, había logrado entrar a la fase final de las nominaciones, pero no se aseguró un puesto entre los cinco candidatos.