Notimex
5 de julio de 2013 / 06:00 p.m.

 

Ginebra • La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Navi Pillay, urgió hoy a todas las partes a restaurar la calma y el imperio de la ley en Egipto, luego del derrocamiento del gobierno del presidente Mohamed Mursi.

Además los exhortó a garantizar los derechos de todos y manifestó su preocupación por la detención generalizada de líderes de la Hermandad Musulmana, luego que el miércoles los militares nombraron un presidente provisional.

Pillay instó a las autoridades provisionales y a todos los partidos políticos y grupos sociales "a responder a las expectativas del pueblo egipcio".

Ello "a través de la iniciación de un diálogo significativo y verdaderamente inclusivo, involucrando a todos los sectores de la sociedad, con el fin de lograr la reconciliación y fortalecer los principios de la democracia y el Estado de derecho", señaló.

En un comunicado, Pillay llamó a todos los involucrados a hacer un esfuerzo para restaurar la calma, "asegurando que los derechos humanos de todos los ciudadanos sean respetados y protegidos durante este delicado período" al que en ningún momento se refirió como golpe de Estado.

"Las protestas masivas y manifestaciones en los últimos semanas (en Egipto) fueron una indicación muy clara de que los egipcios quieren que sus derechos fundamentales sean honrados", dijo la titular del ACNUDH.

Pillay confió en que en Egipto se pueda restablecer el Estado de derecho y un sistema de gobierno que respete los derechos humanos de todos los egipcios.

"El país no ha logrado hasta el momento aprovechar la oportunidad de responder a las aspiraciones de todos sus ciudadanos y avanzar hacia una verdadera sociedad tolerante e incluyente, basado en las normas de derechos humanos y el estado de derecho", dijo.

"Un esfuerzo concertado es necesario para todas las partes a establecer instituciones políticas y jurídicas", reiteró.

Subrayó que los derechos humanos reconocidos a nivel internacional y las libertades, incluida la libertad de expresión y de reunión, deben ser mantenidas durante este delicado proceso de transición.

Llamó a todas las partes de la sociedad egipcia a ejercer sus derechos de manera pacífica para evitar una mayor pérdida de vida. También instó a los partidos políticos y a las autoridades para disuadir y castigar cualquier acto de venganza.

"No debe haber más violencia, detención arbitraria ni actos ilegales de castigo. De igual forma, se deben tomar medidas para frenar e investigar, la espantosa -y a veces aparentemente organizada- violencia sexual dirigida a las mujeres manifestantes", enfatizó.

La juez sudafricana subrayó la importancia de "iniciar cuanto antes un diálogo significativo y verdaderamente inclusivo que involucre a todos los sectores de la sociedad, con el objetivo de lograr la reconciliación".

Pillay ofreció su asesoría al gobierno egipcio respecto a nuevas leyes aprobadas por el gobierno anterior, que hizo cambios radicales en las instituciones clave, como el poder judicial.

En ese sentido, expresó su preocupación sobre la Constitución revisada de Egipto, así como una serie de leyes y proyectos de ley elaborados desde la revolución de 2011, relacionados a la libertad de expresión, de reunión, de las organizaciones de la sociedad civil y los derechos de las mujeres y las minorías.

La titular del ACNUDH reiteró la disposición de su oficina para apoyar al proceso de transición en Egipto.

En especial en los esfuerzos de los gobiernos futuros para promover una sociedad basada en los principios de la democracia y la justicia social, guiada por los principios de derechos humanos y libertades reconocidos por tratados internacionales.

"Los egipcios merecen vivir en una sociedad dirigida por las instituciones que garantizan el respeto de sus derechos", afirmó.

"Insto a todos a que aprovechen esta nueva oportunidad para cumplir con el potencial de ese país de convertirse en una democracia próspera y plenamente funcional, sin más trastornos desestabilizadores", manifestó.