25 de noviembre de 2013 / 04:15 p.m.

BOSTON, Massachusetts.- Dirk Thompson III no tiene mucha esperanza de que él y las 750 otras víctimas de un brote nacional de meningitis serán compensados por las muertes y enfermedades causadas por esteroides contaminados.

Thompson espera encontrar justicia de otra manera si no encausan a los directivos de una farmacia de Massachusetts que preparó las inyecciones de esteroides a las que se culpa del brote de meningitis fúngica.

Un jurado de instrucción de Boston lleva más de un año investigado la farmacia en cuestión, New England Compounding Center. Otro jurado de Minnesota adelanta también una pesquisa.

"Tienen que enfrentar todo el peso de la ley", dijo Thompson, de 58 años y de Howell, Michigan, quien estuvo hospitalizado 38 días con meningitis tras recibir una inyección de esteroides para el dolor de espalda. "Fueron totalmente irresponsables".

Desde que se descubrieron los esteroides contaminados, 751 personas en 20 estados han desarrollado meningitis fúngica y otras infecciones, entre ellas 64 que fallecieron.

Los estados más afectados fueron Michigan, Tennessee e Indiana.

Los fiscales federales han declinado comentar sobre la investigación, pero el FBI pidió a cualquier persona que haya recibido una de las inyecciones contaminadas que llene un cuestionario detallando su enfermedad y si creen que alguna otra medicina distribuida por la farmacia los ha afectado a ellos o a su familia.

Bill Schuette, procurador general de Michigan, expresó el domingo en un comunicado que él y la fiscal federal de Boston, Carmen Ortiz, celebrarán una conferencia de prensa el lunes para discutir un desarrollo en las investigaciones independientes estatales y federales de la farmacia.

No está claro si la compañía o sus ejecutivos enfrentan cargos penales.

Varios abogados que representan a víctimas en numerosas demandas dicen que las compañías del sector médicos acusadas de vender medicamentos contaminados con frecuencia logran acuerdos extrajudiciales con el gobierno federal y aceptan pagar fuertes multas. Pero el caso de New England Compounding Center es diferente debido al gran número de muertes y enfermedades serias causadas por los esteroides contaminados.

"Si hay suficientes pruebas de que estas compañías y sus ejecutivos estaban operando de una forma que causara lesiones o la muerte, entonces suponemos que habría algo más que una multa", dijo Kim Dougherty, abogado de Boston cuyo bufete representa a más de 100 personas que enfermaron o murieron por el brote.

Los inspectores encontraron varios contaminantes en potencia en la planta de la compañía en Framingham, como agua estancada, hongos y equipos sucios. También se encontraron hongos en más de 50 ampolletas de la farmacia.

Las autoridades normativas dijeron que la empresa no realizó suficientes pruebas antes de enviar las inyecciones de esteroides a hospitales y clínicas, y las envió en cantidades industriales en vez de dosis individuales.

La compañía hizo dejación de su licencia y se declaró en bancarrota tras ser inundada con cientos de demandas de las víctimas. Un juez de bancarrota el 15 de enero como fecha tope para que las víctimas presenten reclamaciones.

"Espero que los responsables la paguen y les caiga todo el peso de la ley", dijo George Cary, cuya esposa, Lilian, de 67 años, desarrolló meningitis fúngica y falleció un mes después.

Cary, de Howell, Michigan, recibió inyecciones de esteroides para el dolor en la misma clínica que su esposa. Enfermó de meningitis varias semanas después y estuvo hospitalizado tres meses.

"Creo que todas las víctimas opinan... que ninguna de las leyes o normas parecen haberse aplicado (a las personas involucradas) y han seguido adelante con su vida, mientras las víctimas han sufrido enormemente, ha habido muertes, familias enteras han resultado fuertemente afectadas", dijo Cary. "Esto es un desastre nacional".

Los abogados de los directivos de la compañía declinaron comentar a través de un portavoz.

AP