9 de diciembre de 2013 / 06:06 p.m.

El Cairo, Egipto.- Estudiantes de una universidad islámica en El Cairo y partidarios del presidente derrocado Mohamed Morsi incendiaron el lunes vehículos de las fuerzas de seguridad, que arrestaron a decenas luego de perseguirlos hasta los predios universitarios, informó el Ministerio del Interior.

Fue el segundo día consecutivo de protestas por parte de estudiantes de la Universidad Al-Azhar, que han efectuado manifestaciones regularmente desde el comienzo del año académico en septiembre en protesta por el derrocamiento del mandatario islamista en julio. Con frecuencia las manifestaciones han derivado en choques con la policía.

Las protestas del domingo fueron avivadas por la decisión de juzgar a 21 estudiantes acusados de disturbios y de irrumpir en la oficina del gran imán de la mezquita de Al-Azhar hace semanas. El mes pasado, 12 estudiantes de la misma universidad fueron sentenciados a 17 años de cárcel por participar en protestas y enfrentamientos en la casa de estudios.

La Hermandad Musulmana de Morsi —el grupo islamista más numeroso de Egipto— ha organizado protestas en forma regular desde su derrocamiento, incluso marchas diarias en universidades. Junto con otros aliados de Morsi, sigue oponiéndose al gobierno interino y al jefe militar que encabezó el golpe con respaldo popular. La Hermandad exige la reposición de Morsi en el poder y el juicio a los líderes del golpe.

En una declaración, un grupo encabezado por la Hermandad elogió el lunes las protestas estudiantiles en Al-Azhar y otros sitios calificándolas como "el pulso de la revolución", y convocó a protestas el martes en apoyo de éstos.

El brazo político de la Hermandad, el Partido Libertad y Justicia, acusó a las autoridades de lanzar "una guerra de aniquilación" contra los estudiantes de Al-Azhar.

La represión a los manifestantes se endurece desde que las autoridades promulgaron una ley el mes pasado que restringe las manifestaciones de más de diez personas a menos de tener autorización policial.

La ley ha causado furor entre los activistas —tanto islamistas como seculares— y fue criticada por grupos defensores de los derechos humanos como una violación a las normas internacionales y a la libertad de expresión.

Pese a las críticas, las autoridades han justificado la ley por considerarla una medida necesaria para restablecer la estabilidad en un país sacudido por tres años de agitación política.

En un indicio de que no se tolerará ninguna violación a la nueva ley ni siquiera a los no islamistas, tres de los activistas seculares más prominentes de Egipto fueron enviados el domingo a juicio por protestar sin tener autorización. Los fiscales remitieron a otro juicio separado a otros 25 activistas, incluido el destacado bloguero Alaa Abdel-Fatta, por manifestarse contra esa ley sin autorización previa.

Pero aunque son menos numerosas, las protestas de los partidarios de Morsi han continuado.

 AP