EFE
3 de mayo de 2013 / 11:21 p.m.

Lisboa • Portugal anunció hoy nuevas medidas de austeridad que incluyen prescindir de 30 mil funcionarios, recortar el sistema de pensiones, retrasar un año la jubilación y ampliar, de 35 a 40, las horas semanales de trabajo en la Administración.

El primer ministro conservador luso, Pedro Passos Coelho, explicó los recortes presupuestarios en una alocución al país en la que cifró en 4,800 millones de euros los ahorros que espera conseguir hasta 2015 para hacer el Estado sostenible y cumplir los compromisos del rescate financiero del país.

El líder conservador subrayó que su plan está abierto al "diálogo" con la oposición, los empresarios y los sindicatos, pero advirtió que si Portugal no consigue bajar en esa cantidad los presupuestos estatales volvería a verse "al borde de la quiebra" y en peligro de abandonar la zona euro.

Portugal todavía tiene un déficit excesivamente elevado (del 6.6 %) y no ha resuelto el problema del endeudamiento público (más del 120 % del PIB), recordó el primer ministro, que consideró el ahorro en el gasto público "crucial" para que el país supere la crisis económica, regrese a los mercados y genere crecimiento y empleo.

Aunque admitió la dureza de los esfuerzos pedidos a los ciudadanos, aseguró, a los que se preguntan "si valen la pena", que "fallar ahora sería desperdiciar esos sacrificios". Según Pasos Coelho, su plan de saneamiento del Estado se limita a reducir el gasto público y no incluye más impuestos porque perjudicarían la recuperación económica del país.

Por eso, explicó, pretende "tornar el Estado más eficaz y sostenible" con reducciones de gastos en los ministerios, el personal administrativo y el coste de la Seguridad Social. La ampliación del horario laboral de los funcionarios, de 35 a 40 horas semanales, equiparará ese sector a la empresa privada y generará grandes ahorros en personal y pago de horas extraordinarias, subrayó.

El sistema de pensiones sufrirá varias reformas, algunas solo enunciadas hoy, como la aplicación de un carga fiscal especial a los pensionistas, para hacerlo menos gravoso. Además, la edad general de jubilación con todos los derechos retributivos se retrasará a los 66 años, aunque se mantiene legalmente en 65 años con una penalización en las prestaciones.

En las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad no se permitirá el retiro antes de los 58 años. En la Administración se reducirán estructuras y gastos corrientes, se crearán nuevos sistemas de cualificación, contratación y suplementos salariales y se prescindirá de 30 mil del cerca de medio millón de empleados públicos que tiene Portugal, cuya población es de 10.5 millones de habitantes.

La alocución de Passos Coelho desveló otra tanda de las medidas de austeridad ya anunciadas de forma parcial varias veces el pasado mes de abril y que se refieren tanto a una reforma estructural del Estado como a las necesarias para compensar los recortes anulados hace cuatro semanas por un fallo del Tribunal Constitucional.

El Partido Socialista (PS), el principal de la oposición en Portugal, rechazó hoy los recortes presupuestarios anunciados por el Gobierno conservador para ahorrar 4.800 millones de euros en tres años e insistió en reclamar crecimiento y empleo.

El secretario general del PS, Antonio José Seguro, calificó de "pésimas" las medidas anunciadas al país poco antes por Passos Coelho y las consideró parte de la "tragedia de la austeridad".

"Va a haber más recesión y más desempleo" manifestó Seguro en una entrevista al canal luso de televisión TVI, en la que negó que Portugal vaya "por el buen camino", como afirma el Ejecutivo, y consideró que "va en una dirección equivocada, es necesario parar la austeridad".

El líder del PS, que perdió el poder en las elecciones anticipadas de hace dos años, tras el rescate financiero de Portugal, y aventaja ahora a los conservadores en todas las encuestas, insistió en que "este Gobierno tiene que ser sustituido" y abogó por renegociar los compromisos financieros del país.

Seguro rechazó además consensuar unas nuevas medidas de austeridad -como pidió Passos Coelho- que son "más de lo mismo y sobre los mismos, funcionarios y pensionistas". "Debería pedir disculpas a los portugueses por la recesión y un desempleo que va camino de un millón de personas", manifestó Seguro, que censuró al jefe del Gobierno por no haber hecho ni una sola mención a la necesidad de combatir el paro.

"Su receta está equivocada y ni siquiera cumple los objetivos, ni de déficit ni de deuda", abundó el dirigente socialista.