JOSÉ ANTONIO LÓPEZ
23 de mayo de 2013 / 09:38 p.m.

Madrid • El conservador y gobernante Partido Popular (PP) dio por zanjada la polémica abierta en las filas del partido tras las críticas del ex presidente de España, José María Aznar, quien cuestionó la gestión del jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy.

"Ese tema está zanjado", dijo el vicesecretario de Organización y Electoral del PP, Carlos Floriano, cuando fue cuestionado por reporteros que le pidieron una valoración sobre la respuesta que Rajoy dio a Aznar evitando entrar en "polémica" pero dejando claro que no va a "cambiar" su política.

Fuentes marianistas consideran que las declaraciones de Aznar han sido "muy desleales" y recordaron que en los momentos más bajos de la administración de Aznar –cuando fue duramente criticado por decidir apoyar a Estados Unidos y Reino Unido para invadir Irak– "todos cerraron filas" de forma "incondicional".

Mientras que los aznaristas, que son menos, aseguraron que lo que dijo el ex presidente es el sentir de muchos españoles, incluidos votantes del PP; además de que, evidentemente, Aznar se siente decepcionado de quien fuera su delfín para llegar a la casa presidencial de La Moncloa.

Sin embargo, en lo que coinciden marianistas y aznaristas, es que el enfado de Aznar es "monumental" por la forma en que Rajoy está gobernando al país. Creen, sobre todo, que el presidente del gobierno está echando por la borda la histórica mayoría absoluta conseguida por el PP.

Además, señalan los aznaristas, que Aznar "está muy dolido" porque siente que nadie del PP ha levantado la voz para defenderle de las acusaciones que lo implican en el Caso Gürtel, la mayor trama de presunta corrupción en España de los últimos años.

De acuerdo a los analistas, las críticas de Aznar a Rajoy tendrán una repercusión extraordinaria en la esposa del ex presidente, Ana Botella, actual alcaldesa de Madrid, a quien no sería extraño que cuando el PP decida al candidato para la alcaldía fuera ella la primera descartada.

Por lo pronto, las reacciones que arropan a Rajoy continuaron ayer, sobre todo en el sentido de dar cerrojazo a la polémica y con declaraciones que rayaron en el servilismo de otras épocas en el país.

Por ejemplo, la del portavoz de Economía del Grupo Popular, Vicente Martínez-Pujalte, que aseguró que cuando habla el presidente del gobierno los diputados del Partido Popular callan. "Si habla Roma, los diputados del PP callamos", enfatizó.

Comentó que Rajoy estuvo "como siempre muy elegante, discreto y poniendo las cosas en su sitio, es decir, diciendo que lo que ha dicho el señor Aznar es una reflexión, que está en su derecho de hacerla y que gobernar es tomar decisiones sobre la coyuntura de cada día".

Desde las filas del opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE), la declaración más llamativa de la jornada respecto a la polémica Aznar-Rajoy la hizo uno de sus históricos, Alfonso Guerra, ex vicepresidente en el gobierno de Felipe González.

Guerra expresó que aprecia una "pelea de gallos" entre el ex presidente y el actual jefe del Ejecutivo. "Un gallo herido y el otro dormido", dijo.

A su juicio, el "ataque" de Aznar a Rajoy es "tinta de calamar" para "tapar" el problema "enorme" que tiene el PP -en referencia al Caso Gürtel.

Mientras que el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, admitió que las declaraciones de Aznar le produjeron "espanto".

"El que las cosas que dice Aznar me produzcan espanto no quiere decir que las políticas de Rajoy sean magníficas", aclaró.