21 de marzo de 2013 / 05:11 p.m.

 Xi Jinping viaja el viernes a Rusia en su primera visita al exterior como presidente, en medio de indicios de que China se propone competir más enérgicamente con Estados Unidos en Asia a la vez que busca nuevas fuentes energéticas para impulsar la economía china.

Desde que Xi asumió a fines del año pasado, el país ha intensificado su disputa con Japón por unas islas que se supone tienen reservas petroleras. También disputa con Estados Unidos y otras potencias occidentales en las Naciones Unidas sobre el conflicto en Siria, el programa nuclear de Irán y la beligerancia creciente de su aliado nominal Corea del Norte.

""Pienso que, claramente, bajo la dirección de Xi, China empieza a distanciarse de la filosofía defensiva. A medida que se desarrolla como superpotencia, podemos anticipar que China será aún más enérgica"", conjeturó Warren Sun, experto en política china en la Universidad Monash de Australia.

Xi, que fue designado jefe del Partido Comunista en noviembre y presidente la semana pasada, visitará Moscú para profundizar los vínculos comerciales y discutir las exportaciones rusas de gas.

Las conversaciones para que Rusia suministre hasta 68 mil millones de metros cúbicos de gas por año en un nuevo gasoducto, que llevan ya un año, no han rendido frutos debido a la falta de acuerdo sobre precios. China ya recibe un 8 % de sus importaciones de petróleo crudo de Rusia por un oleoducto en la ciudad nororiental de Daqing. En una sesión informativa esta semana, el vicecanciller Cheng Guoping dijo que los dos países firmarán un nuevo acuerdo sobre petróleo y gas, pero no dio detalles.

La visita del presidente chino a Rusia será observada atentamente. Ambas naciones comparten una orientación autoritaria y el deseo común de detener el dominio occidental. Los jefes de estado de China y Rusia, antiguos líderes del bando comunista, han establecido la tradición de visitarse mutuamente después de asumir.

Los vínculos entre ambos países han mejorado en los últimos años y el comercio bilateral aumentó el año pasado a 11.2 % a 88 mil millones de dólares. China ha revivido su interés en adquirir aviones rusos de guerra Su-35 y otras armas modernas después de años de fricciones por la imitación china de la tecnología militar rusa.

Los dos también están alineados diplomáticamente, pese a la competencia por influir en las antiguas repúblicas soviéticas en el Asia central. China ha seguido el ejemplo ruso en las Naciones Unidas para oponerse a toda intervención extranjera en el sangriento conflicto sirio.

Después de Rusia, Xi viajará el domingo a Tanzania —uno de los aliados africanos más antiguos de China— y después a Sudáfrica y el Congo.

AP