16 de agosto de 2013 / 02:29 p.m.

 

El Cairo • El presidente de Egipto, Adli Mansur, criticó este jueves la condena de su par estadunidense, Barack Obama, a la represión de las fuerzas de seguridad de las acampadas que mantenían miles de seguidores del ex mandatario Mohamed Mursi en El Cairo, que costaron la vida al menos a 600 personas y más de 3,500 heridos, y declaró que estas afirmaciones "no se basan en hechos" y que "incitarán a los grupos violentos".

"Egipto hace frente a actos de terrorismo contra las instituciones del Gobierno y contra instalaciones vitales, incluyendo decenas de iglesias, tribunales, comisarías e instituciones públicas y privadas", afirmó la Presidencia a través de un comunicado.

"La violencia armada ha provocado la pérdida de vidas y de aspectos de la civilización egipcia, incluyendo librerías, museos y jardines públicos", agregó, según informó la cadena de televisión emiratí Al Arabiya. En este sentido, subrayó que "teme" que "afirmaciones que no estén basadas en hechos fortalezcan a los grupos armados y les animen a seguir en su camino antidemocrático y contra la estabilidad".

El comunicado de la Presidencia egipcia fue publicado apenas horas después de que Obama lamentara a través de un mensajela "trágica" muerte de cientos de personas. "Estados Unidos condena rotundamente la violencia", afirmó Obama antes de pedir el levantamiento del estado de emergencia y reiterar su "compromiso" con los Derechos Humanos y la democracia.

"Los egipcios se merecen algo mejor", añadió. Obama instó al actual gobierno egipcio y a los seguidores del ex presidente Mursi, depuesto el 3 de julio en un golpe militar, a detener el actual "ciclo de violencia" y expresar sus diferentes posturas por medios "pacíficos".

El presidente estadunidense reclamó que inicie "un proceso de reconciliación nacional" y ha responsabilizado a los egipcios de su propio destino. "Estados Unidos no puede determinar el futuro de Egipto", apuntó Obama, que acto seguido aclaró que Washington no respalda a ningún partido o individuo en la crisis política y social que atraviesa el país norteafricano.

Obama insistió en que EU sigue considerando a Egipto un socio estratégico y reiteró su "compromiso" con ese país, pero también sugirió que está abierto a modificar esta "tradicional" alianza si lo considera "necesario", sin hacer mención a la posible cancelación de la ayuda de 1,550 millones de dólares.

Como primera medida, Washington decidió cancelar las prácticas militares que organiza cada dos años junto a Egipto (Bright Star). Obama aseguró que el gobierno egipcio ya está informado de estos cambios. Este jueves continuaron los disturbios en buena parte del país, aunque con menor intensidad que el miércoles.

Los choques entre partidarios y opositores de Mursi estallaron hoy durante las protestas de los islamistas en la ciudad de Alejandría, en el norte de Egipto, dejando al menos cuatro muertos, informó la televisión estatal. Asimismo, al menos once policías murieron hoy en varios ataques armados a un puesto de control policial en la localidad de Al Arish, capital de la provincia del Norte del Sinaí, en el este de Egipto, informaron a Efe fuentes de seguridad.

Las fuentes explicaron que siete reclutas de la policía perdieron la vida delante del club de la policía en esa localidad del norte del Sinaí por disparos de hombres que viajaban en un vehículo. Además, cuatro agentes fallecieron en un asalto contra un puesto de control en una carretera en Al Arish.

Los ataques contra iglesias y comisarías en diversos puntos del país continúan. Miembros de los Hermanos Musulmanes irrumpieron hoy en una iglesia en Fayum, al sur de El Cairo, y le prendieron fuego, según la televisión egipcia.

Por su parte, el ministerio egipcio del Interior afirmó hoy que ha dado instrucciones a sus fuerzas para que empleen munición real para afrontar cualquier ataque contra las instituciones gubernamentales y los efectivos del orden.

En un comunicado, el Ministerio apuntó que ha tomado esta decisión "a la luz de los ataques terroristas de los Hermanos Musulmanes contra instituciones y la policía, sus intentos de apoderarse de armas y el corte de caminos para sembrar el caos".

Una tensa calma ha acompañado el levantamiento del toque de queda nocturno, tras el que se ha podido hacer un primer balance de del número de víctimas mortales. Las cifras que apuntan las autoridades egipcias y los Hermanos Musulmanes, sin embargo, ha encendido las alarmas tras los enfrentamientos en todo el país y hace imposible determinar el alcance real de la tragedia.

Según el ministerio de Sanidad, al menos 525 personas han muerto y 3,572 han resultado heridas en El Cairo, Alejandría y varios pueblos y ciudades de todo el país de población mayoritariamente musulmana en los choques entre las fuerzas de seguridad egipcias y los seguidores del ex presidente Mohamed Mursi.

Gehad El Haddad, un portavoz del partido islamista, apunta, sin embargo, a que más de 4,500 personas han muerto en los choques del pasado miércoles, según informó el portavoz de Hermanos Musulmanes.

Tras la operación de desalojo de las acampadas, en la que la policía usó retroexcavadoras, gases lacrimógenos y munición, y en la que murieron tres reporteros, los Hermanos Musulmanes, grupo en el que militó Mursi hasta que accedió a la Presidencia, instaron a sus simpatizantes a que salieran a protestar, en repulsa por la actuación policial, lo que convirtió las calles de distintas ciudades en campos de batalla.

En El Cairo, hubo marchas de partidarios de la Hermandad en varias áreas, como el distrito de Ciudad Naser, donde se ubica Rabea al Adauiya, y en la plaza de Mustafa Mahmud, en el barrio de Mohandesín, donde los islamistas se enfrentaron a la policía. Pero los disturbios no solo se limitaron a la capital, sino que también se produjeron en otras localidades de Egipto, tanto de norte a sur como de este a oeste.

Asaltos a comisarías de policía y sedes de las gobernaciones provinciales fueron la tónica durante la jornada de este jueves, e incluso la Biblioteca de Alejandría (norte) fue blanco de un ataque armado. En el sur, numerosas iglesias fueron atacadas, muchas de ellas, incluso incendiadas. Las autoridades y la Hermandad se han acusado mutuamente de estar detrás de las agresiones a templos cristianos.

 — AGENCIAS