AP
25 de septiembre de 2015 / 12:07 p.m.

Filadelfia.- Una mujer que ha enfurecido más de una vez al Vaticano le ha dado al papa Francisco su bendición en su primera visita a Estados Unidos.

Madonna le dedicó al pontífice una parte de su espectáculo del jueves por la noche en Filadelfia, donde Francisco hará la última parada de su gira el fin de semana.

"Las reglas son para los tontos. Por eso me gusta el nuevo papa. Parece ser muy tolerante", dijo la cantante.

Fue solo uno de los muchos comentarios que hizo sobre Francisco, en un concierto que incluyó amplias imágenes religiosas que incluyeron a bailarinas vestidas de monjas haciendo "pole dancing" en cruces.

"El papa me está acosando", bromeó Madonna al apuntar que recientemente cantó en Nueva York, donde Francisco se encuentra hasta el sábado. "O es un copión, o está secretamente enamorado de mí", añadió.

Tras subirse en una mesa con un brillante vestido ajustado, la provocadora de 57 años dijo: "Lo logré. ¿Puede el papa hacer eso?".

También dijo: "He sido excomulgada de la Iglesia Católica en tres ocasiones. Eso muestra que al Vaticano de verdad le importa".

"Puesto que el 'Popey-wopey' está en camino para acá, quiero dedicarle a él esta canción", expresó antes de interpretar una emotiva versión de "La Vie en Rose".

Madonna, quien creció en el seno de una familia católica romana en Michigan, tiene un historial de conflictos con el Vaticano. Su video de 1989 de "Like A Prayer" contenía imágenes que indignaron a líderes religiosos, como estigmas y cruces en llamas. Su influyente gira de 1990 "Blond Ambition" incluyó masturbación simulada y generó condenas del Vaticano. En su gira de 2006 "Confessions", montó una crucifixión ficticia a pocos kilómetros del Vaticano.

Eso no significa que el Vaticano la haya apartado por completo. En diciembre, la monja cantora italiana Cristina Scuccia conoció a Francisco y le obsequió una copia de su primer CD, que incluye una versión de "Like a Virgin" de Madonna. Scuccia había ganado la edición italiana de "The Voice" poco antes. La Conferencia de Obispos de Italia criticó su inclusión del tema como un ardid publicitario.