23 de mayo de 2013 / 05:36 p.m.

 Los dos hombres británicos de origen nigeriano, acusados de degollar a un soldado en una calle de Londres en venganza por las guerras en los países musulmanes, eran conocidos por los servicios de seguridad, dijo el jueves una fuente cercana a la investigación.

Un hombre, filmado justificando tranquilamente la matanza al lado del cuerpo y con un cuchillo de carnicero en sus manos ensangrentadas, fue identificado por conocidos como Michael Abebolajo, un británico de 28 años convertido al islam radical. Tan frenético fue el ataque que algunos testigos pensaron que intentaron decapitar a la víctima.

El ataque, que se produjo sólo un mes después de los atentados en el maratón de Boston y es el primer evento de este tipo vinculado a islamistas desde que suicidas con bomba mataron a 52 personas en Londres en el 2005, revivió los temores a los denominados "lobos solitarios", que podrían no tener contacto directo con al Qaeda.

Medios locales dijeron que la policía registró las casas de familiares en la ciudad y cerca de la población de Lincoln. Abebolajo y el otro hombre, que habrían nacido afuera y luego se naturalizaron británicos, están bajo custodia en hospitales después de recibir disparos de la policía.

El primer ministro David Cameron mantuvo el jueves una reunión de emergencia con sus jefes de inteligencia para evaluar la respuesta a lo que calificó de ataque "terrorista".

""Nunca cederemos ante el terror o terrorismo en cualquiera de sus formas"", dijo Cameron en la puerta de su oficina, en Downing Street.

""No fue sólo un ataque contra Gran Bretaña y el estilo de vida británico, sino también una traición al islam y las comunidades musulmanas que han dado tanto a nuestro país. No hay nada en el islam que justifique este acto totalmente atroz"", agregó.

Cameron dijo que se revisará cómo las agencias de inteligencia habían manejado la situación puesto que Abebolajo era conocido por las autoridades por entregar panfletos con consignas islamistas radicales en Woolwich.

Una fuente cercana a la investigación dijo que los antecedentes locales de sospechosos en metrópolis multiculturales -casi el 40 por ciento de los londinenses nacieron en el exterior- y la simpleza del ataque hicieron que la prevención fuera difícil.

""Además de ser horriblemente bárbaro, fue relativamente sencillo de realizar"", dijo la fuente. ""Tenía poca tecnología y eso es francamente bastante desafiante"" agregó.

Anjem Choudary, uno de los clérigos islamistas más reconocidos de Gran Bretaña, dijo a Reuters que Abebolajo era conocido entre sus pares musulmanes como Mujahid, un nombre que significa "guerrero". ""Solía asistir a algunas manifestaciones y actividades que teníamos en el pasado"", agregó.

El clérigo dijo que no lo había visto en unos dos años: ""Cuando lo conocí era un hombre muy agradable. Era pacífico, modesto y no pienso que hubiera ninguna razón para pensar que haría algo violento"".

Un hombre llamado Paul Leech dijo en Twitter que había ido al colegio en el suburbio de Romford, en el este de Londres, con el hombre que se veía adjudicándose el ataque.

""Michael Abebolajo, me enfermas"", escribió. ""¿Cómo alguien que era divertido en el colegio (...) terminó así? Estoy avergonzado de haberte conocido"", agregó.

Ataque en pleno día

Los dos hombres usaron un coche para atropellar al joven soldado aún no identificado cerca de los barracones de Woolwich, en el sudeste de Londres, el miércoles por la tarde y trataron de decapitarlo con un hacha de carnicero y cuchillos, dijeron testigos, antes de decir a los transeúntes que actuaban en venganza por las guerras británicas en países musulmanes.

Un dramático video filmado por un testigo apenas minutos después del asesinato mostró a un hombre con las manos cubiertas de sangre y acento local pidiendo disculpas por llevar a cabo su acción delante de mujeres, pero justificando su base religiosa.

""Juramos por el todopoderoso Alá que nunca dejaremos de luchar contra ustedes. La única razón por la que hacemos esto es porque hay musulmanes que mueren cada día"", dijo. ""Este soldado británico representa el ojo por ojo, diente por diente"", declaró.

Puede que este tipo de atacantes no hayan tenido contacto directo con al Qaeda pero usualmente se inspiran en clérigos radicales y páginas web de islamistas, algunas de las cuales instan a la gente a atacar objetivos occidentales con todos los medios a su alcance.

Las imágenes impactantes del asesino cubierto de sangre instando a los británicos a derrocar a su Gobierno o correr el riesgo de que sus hijos sufran un destino similar al soldado muerto, que yacía a sólo unos metros de distancia, acaparó las portadas de toda la prensa.

En Nigeria, con una población mixta de cristianos y musulmanes y donde las autoridades combaten una insurgencia islamista, una fuente del Gobierno dijo que no había evidencia de que los sospechosos de Woolwich estuvieran vinculados con grupos en África occidental.

El incidente ocurrió en Woolwich, un distrito de clase trabajadora de Londres que durante mucho tiempo ha tenido vínculos con el Ejército y que alberga a muchas comunidades de inmigrantes, incluyendo a la nigeriana.

La víctima vestía una camiseta que decía "Help for Heroes" (Ayuda a los héroes), el nombre de una entidad benéfica formada para ayudar a veteranos de guerra heridos. Gran Bretaña ha tenido tropas desplegadas en Afganistán desde el 2001 y tuvo efectivos en Irak entre el 2003 y 2009.

 — REUTERS