24 de septiembre de 2013 / 05:45 p.m.

BUENOS AIRES.- La Iglesia argentina prohibió ejercer el sacerdocio a Julio César Grassi, quien cumple una condena de 15 años de prisión por abuso y corrupción de un menor, aunque al mismo tiempo expresó sus dudas acerca de la culpabilidad del religioso.

El Obispado de Morón, municipio al oeste de Buenos Aires del cual depende Grassi, señaló el martes en un comunicado que a partir del "asesoramiento de estudiosos especializados, se desprenden dudas acerca de la culpabilidad" del cura y que decidió esperar a que haya una "sentencia firme" y definitoria de la situación del religioso para iniciar "los procesos canónicos correspondientes".

Sin embargo, el Obispado "le aplicó la medida disciplinaria de la prohibición del ejercicio público del ministerio sacerdotal, hasta tanto se resuelva definitivamente esta situación. Una investigación e informe de todo el proceso y actuación del Padre Grassi fueron elevados a la Santa Sede".

Pese a ser condenado a prisión en 2009 por haber abusado sexualmente de un adolescente en 1996, el religioso gozó del beneficio de la libertad vigilada estos últimos años, pero el lunes fue detenido por orden de un tribunal de Morón, que entendió que lo contrario sería de "alta gravedad institucional". El cura fue trasladado a una cárcel de la localidad de Ituzaingó, al oeste de Buenos Aires, considerada un penal de mínima seguridad.

La sentencia condenatoria para Grassi, que niega las acusaciones en su contra, fue confirmada la semana pasada por la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, por lo que el cura tiene como última instancia acudir a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que deberá decidir si acepta revisar el fallo. Los abogados del sacerdote anunciaron que presentarán un recurso extraordinario ante el máximo tribunal.

El obispado también dijo que siguió "con preocupación los acontecimientos" que terminaron con la encarcelación de Grassi y que lamenta la situación tanto del sacerdote "como la de las personas involucradas, a quienes acompañamos con nuestra oración".

Por su lado, Juan José Grassi, hermano del sacerdote encarcelado, afirmó a radio Vorterix que la condena que soporta ese último se basa sólo "en palabras, no hay comprobación de nada". "Lo que están haciendo con él es como cuando largaban a los cristianos para que los coman los leones en el circo romano", afirmó.

En 2002 una investigación periodística difundió las denuncias de abuso sexual de varios menores sin familia que estaban bajo el cuidado de Grassi, en ese entonces presidente de la Fundación Felices los Niños, en Hurlingham, también al oeste de la capital. El sacerdote terminó siendo condenado por haber abusado de uno de los menores que lo denunciaron.

Durante su libertad vigilada, durante la cual residió en una casa que estaba muy cerca de dicha fundación, el cura siguió ejerciendo el sacerdocio, como dar misa, lo cual era cuestionado por los abogados querellantes de la causa judicial.

Sobre esa institución infantil, el comunicado del Obispado aclaró que "es una entidad civil, obra del Padre Grassi, y no depende de este Obispado" y agregó que la función pastoral del cura fue la de "acompañar" a una parroquia en la localidad de Ituzaingó, de la cual "fue separado" al iniciarse el juicio en su contra.

El caso de Grassi generó una gran conmoción en Argentina por el alto perfil público del sacerdote, famoso por sus obras de caridad y por su fundación, que administraba varios hogares para niños en todo el país y solía recaudar fondos a través de concursos en destacados programas de televisión.

AP