3 de agosto de 2013 / 06:48 p.m.

Dubai • Hassan Rouhani asumió el cargo de presidente de Irán y prometió una "interacción constructiva con el mundo" tras ocho años de mandato de Mahmoud Ahmadinejad marcados por la confrontación diplomática y dañinas sanciones.

La contundente victoria electoral del políticamente moderado clérigo de 64 años en las elecciones de junio despertó esperanzas de un fin negociado a la disputa sobre el programa nuclear iraní y un alivio a las sanciones que han golpeado las exportaciones de crudo del país miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Eso podría evitar una posible nueva guerra en Oriente Medio. Tanto Estados Unidos como Israel han dicho que están abiertas todas las opciones -incluyendo acciones militares- para impedir que Irán obtenga armas nucleares.

El líder supremo iraní, el ayatollah Ali Khamenei, respaldó el triunfo electoral de Rouhani en una declaración leída a importantes funcionarios políticos, religiosos y militares reunidos en un sitio religioso en Teherán.

Khamenei elogió la "selección de un individuo digno que tiene más de tres décadas de servicio al sistema de la República Islámica (...) y que desde la época de la lucha revolucionaria (...) ha resistido a los enemigos de la Revolución Islámica".

Simbolizando la entrega del poder, Khamenei tomó el mandato presidencial de Ahmadinejad y entregó el documento a Rouhani.

Luego, Khamenei besó en la mejilla a Rouhani y el nuevo presidente besó al líder en el hombro, una señal de súplica.

El inicio de la presidencia de Rouhani pone fin a la era de Ahmadinejad, durante la cual Irán se aisló aún más y recibió más sanciones por parte de Naciones Unidas, Estados Unidos y la Unión Europea por su programa nuclear.

Rouhani afronta enormes retos, como combatir la inflación que el mes pasado él estimó en el 42 por ciento, reducir el alto desempleo y reducir las divisiones políticas entre conservadores, moderados y reformistas.

"La moderación no significa desviarse de los principios y no es conservadurismo ante el cambio y el desarrollo. La moderación (...) es una postura activa y paciente en la sociedad para estar distante del abismo del extremismo", declaró Rouhani en un corto discurso tras convertirse en presidente.

"En la arena internacional, también daremos nuevos pasos para promover a la nación iraní hacia intereses de seguridad nacional y el retiro de sanciones. Aunque hay muchas limitaciones, el futuro es brillante y prometedor", sostuvo.

Rouhani también dijo que la orientación del Gobierno es la salvación económica de Irán, la interacción constructiva con el mundo y la restauración de la moralidad.

Su prueba más inmediata será persuadir al Parlamento de que apruebe a sus candidatos para los puestos ministeriales, que se prevé que anuncie el domingo tras jurar el cargo.

"Rouhani ciertamente nombrará a hombres y mujeres más competentes para ministerios económicos e instituciones clave. También seguirá políticas económicas más sanas", dijo Shaul Bakhash, historiador de Irán en la Universidad George Mason en Virginia.

"Pero los problemas económicos son alarmantes (...) Sobre todo, sin un alivio serio de las sanciones, es difícil ver cómo Rouhani puede volver a poner en movimiento la economía", agregó.

REUTERS