EFE
12 de septiembre de 2013 / 10:28 p.m.

En espera de una eventual intervención militar en Siria, el Departamento de Defensa de EU decidió prorrogar el despliegue de sus destructores en el Mediterráneo así como del grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz en el Mar Rojo.

 

Washington DC -Baltimore • El Pentágono decidió prorrogar el despliegue de sus destructores en el Mar Mediterráneo y del grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz en el Mar Rojo en espera de una eventual intervención militar en Siria, informó hoy el Departamento de Defensa de EU.

El portavoz del Departamento, George Little, indicó hoy que EU "no tiene planes por el momento de cambiar la posición militar en el Mediterráneo; estamos preparados para cualquier posible contingencia militar con relación a Siria".

La decisión se da mientras la Casa Blanca valora la propuesta rusa para que Siria acceda a firmar la convención que prohíbe el uso de armas químicas y entregue el control de ese arsenal a la comunidad internacional.

Esta alternativa fue acogida por Damasco que busca un medio para evitar una represalia militar por haber usado ese tipo de armamento contra población civil, algo que Washington da por probado. No obstante, el presidente estadunidense, Barack Obama, aboga por no bajar la presión, con la amenaza de un ataque sobre el régimen de Bashar al Asad.

Frente a las costas sirias seguirán el destructor USS Barry; el USS Stout, que debía haber sustituido al anterior pero se ha quedado de refuerzo; el USS Ramage y el USS Gravely. Otro de los destructores desplegados durante la crisis, el USS Mahan, regresará mañana a su base de Norfolk (Virginia).

Los cuatro destructores que permanecerán en el Mediterráneo pueden almacenar en sus silos varias decenas de misiles guiados Tomahawk, capaces de golpear a más de mil millas náuticas de distancia con gran precisión.

Además, en el Mar Rojo permanece el portaaviones USS Nimitz, uno de los más grandes del planeta, al que acompañan tres destructores más y cuyo período de operaciones ha sido extendido dos semanas más allá de la fecha en que tenía previsto regresar a su base en el Pacífico.