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25 de mayo de 2017 / 02:55 p.m.

LOS ÁNGELES.- Joshua James Corbett, acosador de Sandra Bullock, quedó en libertad condicional, aunque recibió la orden de no acercarse a la actriz durante los próximos 10 años, reportaron autoridades judiciales.

Corbett, de 41 años de edad y residente de Montrose, se abstuvo este miércoles de impugnar las acusaciones de irrumpir en la casa de la actriz en 2014, informó la oficina del fiscal del condado de Los Ángeles.

Además de la libertad condicional por cinco años, se emitió una orden de restricción contra Corbett, quien ahora no podrá acercarse a Bullock durante diez años. También se le ordenó buscar tratamiento continuo en un centro de salud mental.

En la mañana del 8 de junio de 2014, Corbett saltó una cerca para acceder a la casa de Bullock en Hollywood Hills y entró en la mansión.

Bullock, que estaba sola en la casa, fue despertada por un extraño sonido de golpe que venía de su sala de ejercicios del tercer piso.

Echó un vistazo por la puerta de su habitación, vio a un hombre vestido de negro que se deslizaba furtivamente por el pasillo y se retiró al armario de su dormitorio, donde marcó al teléfono de emergencia.

La policía que respondió a la llamada encontró a Corbett en la casa de Bullock. Por lo que fue inmediatamente arrestado.

En el momento de su arresto, Corbett tenía un cuaderno con una carta de amor dirigida a la actriz ganadora del Oscar de la Academia que decía: "Tú eres mi esposa por ley, la ley de Dios y me perteneces", explicaron las autoridades.

La carta sugería que había estado observando la casa de Bullock durante días.

El cuaderno también "exhibió el acecho, el comportamiento obsesivo" con respecto a Bullock y a su hijo, comentó la detective Christina Carlozzi, del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD, por sus siglas en inglés).

El acusado, quien tenía un permiso de armas expedido en Utah, no tenía pistola cuando ingresó en la casa de Bullock, pero los investigadores lo relacionaron con ocho armas de fuego registradas a su nombre.

Bullock nunca apareció personalmente durante el juicio, pero su frenética llamada de nueve minutos fue una pieza clave de la evidencia que llevó a un juez en 2015 a ordenar que Corbett fuera juzgado.