13 de diciembre de 2013 / 09:23 p.m.

Río de Janeiro.- Una comisión de la ONU que estudia las condiciones de vida de los brasileños negros dijo que, a pesar de avances recientes, persiste el racismo institucionalizado en el país sudamericano.

Dos miembros del grupo de trabajo de la ONU sobre los afrodescendientes dijo al cabo de una misión de 10 días a cinco ciudades brasileñas para recabar información que a lo largo del último decenio el gobierno ha reconocido finalmente el problema y "demostrado disposición para combatir el racismo". Elogiaron medidas recientes tales como los cupos preferenciales de admisión a las universidades.

Pero el panel dijo que los negros brasileños "todavía sufren el racismo estructural, institucional e interpersonal".

"Injusticias históricas continúan afectando profundamente las vidas de millones de afro-brasileños y están presentes en todos los niveles de la sociedad brasileña", dijo la integrante del panel Mireille Fanon-Mendes-France en una conferencia de prensa en Rio de Janeiro. Brasil recibió más esclavos negros que cualquier otro país de las Américas y fue la última nación grande en abolir la esclavitud. Más de la mitad de los brasileños se identifican como negros o mestizos y generalmente están en el fondo de la pirámide social.

"Para superar la herencia del colonialismo y la esclavitud, Brasil enfrenta retos enormes", dijo Fanon-Mendes. Añadió que los negros todavía encuentran dificultades para obtener educación de calidad, así como acceder a la justicia y la salud.

"Aunque Brasil ha progresado en la reducción de la pobreza... notamos que aún existe un marcado contraste entre la situación de los negros brasileños y el rápido desarrollo económico del país", dijo, leyendo de un reporte de las conclusiones iniciales del panel.

Elogió medidas recientes tales como los cupos preferenciales de admisión a las universidades.

Aún así, añadió que "pese al compromiso del gobierno... los avances en el desmantelamiento de la discriminación racial siguen siendo lentos".

El grupo presentará sus conclusiones al gobierno brasileño en un reporte minucioso el año próximo. El reporte contendrá una serie de recomendaciones. El último reporte sobre el tema fue en el 2005.

AP