17 de abril de 2014 / 04:40 p.m.

México.- La historia de un virtuoso violinista que deambula por las calles de la Ciudad de México sedujo al cineasta Rafael Rangel para tomar la cámara y filmar "Preludios. Las otras partituras de Dios", un acercamiento a los músicos indigentes y la esquizofrenia que forma parte de su cotidianidad.

La cinta, que se estrena este viernes en salas de la Cineteca Nacional, ofrece un recorrido vertiginoso y cegador por la vida de peculiares personajes de la calle que a pesar de la indiferencia de la gente encuentran en la música o la poesía el vehículo para liberar su locura y sobrevivir en una megalópolis donde cualquier puerta parece estar cerrada.

En entrevista con Notimex, Rafael Rangel explicó que mientras trabajaba en su segundo largometraje "Christus" conoció a Plutarco Elías Calles, un violinista virtuoso, discípulo de Niccoló Paganini, un seductor conversador y habitante de su propio universo luminoso al que generosamente fue invitado.

Sostuvo que desde hace tiempo tenía la intención de abordar el tema, que además está relacionado con experiencias personales de su juventud, pero fue hasta 25 años después y ya dedicado al cine, que se acercó a un músico callejero que le ofreció ayudarlo para dar forma a la historia, "así que él fue quien detonó mi necesidad personal para hablar del tema".

A pesar de que cuando inició el rodaje, en 2010, "Elías" ya no pudo participar debido a sus fuertes crisis nerviosas, Rangel y su fotógrafo León Nik se dieron a la tarea de buscar a otras personas en las mismas condiciones, "al empezar a trabajar nos dimos cuenta que muchos de estos personajes padecen esquizofrenia en menor y mayor grado, así que la historia tomó otro rumbo".

Para este trabajo, Rangel decidió utilizar una cámara básica, no profesional, así buscó la más barata porque necesitaba ser coherente con su búsqueda estética, y a lo largo de un año se dedicó a seguir a sus personajes a donde fueran, por lo menos dos o tres días, siempre con la capacidad de sobrellevar la frustración.

Yo no soy documentalista pero acercarme a los parámetros de este género era la única manera en que podía abordar el tema, así que durante seis meses me dediqué a ver documentales y comprender cuál es el proceso creativo, aunque yo me permito muchas licencias poéticas", señaló.

Rafael Rangel consideró que la Cineteca Nacional es el espacio ideal para exhibir su película porque acude un público abierto a las expresiones fílmicas, "espero no causar una expectativa que después derive en una frustración, confío en que este trabajo está a la altura de los espectadores que acuden a verla".

Notimex