19 de mayo de 2013 / 01:47 a.m.

La Habana • El presidente cubano Raúl Castro recibió en La Habana a la líder parlamentaria rusa Valentina Matviyenko, en gesto de distinción que entendidos consideran “subraya el interés de La Habana en diversificar sus relaciones económicas y de cooperación, ahora supeditadas a Venezuela”.

La prensa oficial destacó hoy que en la entrevista “ambas partes ratificaron el excelente estado de las relaciones”, en tanto los cubanos sugirieron a Rusia que “amplíe sus inversiones en agricultura, níquel y turismo.” Una perforadora rusa busca petróleo en el mar al norte de la isla, luego de tres intentos fallidos de otras empresas extranjeras.

Moscú, que durante la Guerra Fría fue por 30 años el principal sostén de Cuba, ocupa hoy el noveno lugar entre los países con mayor intercambio comercial. Venezuela marcha al frente en ese aspecto seguido de lejos por China y Brasil.

“Los actuales cambios en Cuba contribuirán (…) a nuevas condiciones para la colaboración con Rusia” dijo Matviyenko, jefa del senado de Rusia, quien consideró “que el nivel financiero e inversionista de la isla se elevaría con la entrada en vigor de un acuerdo sobre la solución de la deuda bilateral”.

La Habana y Moscú acordaron en abril pasado regularizar el débito de la isla con el país europeo por los créditos otorgados durante la existencia de la Unión Soviética.

Tras la muerte del presidente venezolano Hugo Chávez, quien dio todo su respaldo a Cuba cuando por la extinción de la URSS la isla entró en la peor crisis de su historia, La Habana busca diversificar las fuentes de sus principales ingresos: la exportación de servicios médicos y el turismo.

Según estadísticas oficiales, el grueso de los ingresos por exportación de servicios (más de 30 mil médicos) llega de Venezuela. La Habana está en negociaciones para el envío a Brasil de otros seis mil galenos.

Al mismo tiempo, capital ruso estaría interesado en proyectos con financiamiento extranjero para atraer turismo de lujo a la isla, un negocio millonario, mediante el desarrollo de empresas inmobiliarias vinculadas a la práctica del golf. El primer acuerdo ya se firmó con una entidad del Reino Unido, tras siete años de negociaciones.

MANUEL JUAN SOMOZA