23 de mayo de 2013 / 06:52 p.m.

Oklahoma • Cientos de personas se reunieron el jueves para lamentar el fallecimiento de una niña de 9 años que disfrutaba de cantar, bailar y pintar, en el inicio de los funerales de las 34 víctimas del enorme tornado que destrozó grandes espacios de Moore, en Oklahoma.

Antonia Lee Candelaria fue uno de los siete estudiantes que perdieron la vida en la escuela primaria Plaza Towers cuando un tornado con vientos de 320 kilómetros por hora azotó el edificio el lunes por la tarde, poco antes de la salida de la escuela.

Plaza Towers y otra escuela primaria afectada por el tornado no tenían refugios de tormenta.

"Es un día muy triste para todos nosotros", dijo el alcalde de la ciudad de Oklahoma, Mick Cornett, en su llegada al funeral.

El tornado fue el más fuerte en Estados Unidos en casi dos años y dejó una estela de destrucción de 27 km de largo y 2 km de ancho. Expertos en tormentas dijeron que fue notable que solo 24 personas perdieran la vida, ya que tormentas con esa fuerza pueden destruir completamente construcciones de ladrillo y de madera.

La oficina de la gobernadora de Oklahoma, Mary Fallin, dijo el jueves que el saldo de muertos permanecía en 24, pero que 377 personas habían reportado lesiones, cifra que superó los menos de 300 reportados el miércoles.

Su portavoz, Alex Weintz, informó que la cantidad de heridos era un "objetivo movible" porque dependía de que la gente se acercara a reportarlos.

El esfuerzo de limpieza en Moore, un suburbio de la ciudad de Oklahoma, se vio interrumpido el jueves por las tormentas que amenazaban el área y la posibilidad de tornados para más tarde el jueves, según AccuWeather.com.

Inundaciones, granizo y ráfagas de viento de 104 kph fueron reportados en suburbios cercanos a Moore el jueves por la mañana, informó AccuWeather.

La lluvia caía mientras los dolientes arribaban al funeral de Candelaria, a quien le gustaba cantar, dibujar, pintar y bailar, y había audicionado recientemente para la presentación de talentos de la escuela, de acuerdo a su obituario.

Cada uno de los asistentes recibió un trozo de lana rosa para simbolizar la vida de la niña. Muchos de sus compañeros de clase y parientes, además de amigos de la comunidad, asistieron al funeral en una capilla en la ciudad de Oklahoma.

REUTERS