16 de agosto de 2013 / 12:18 p.m.

El Cairo • La violencia se reanudó este jueves en Egipto con el incendio de un edificio y la muerte de nueve policías y militares, al día siguiente de enfrentamientos mortíferos que dejaron más de medio millar de víctimas fatales y que fueron condenados por la comunidad internacional.

Las autoridades egipcias anunciaron el jueves que la policía está autorizada a partir de la fecha a disparar balas reales contra los manifestantes que ataquen bienes públicos o a las fuerzas del orden.

Lejos de calmar los ánimos, este anuncio hace temer nuevos actos de violencia al día siguiente de la jornada más mortífera de la historia reciente de Egipto, que dejó un saldo de 638 muertos, entre ellos más de 300 durante la arremetida de la policía y del ejército contra los partidarios del derrocado presidente islamista Mohamed Mursi.

Tras el operativo que provocó enfrentamientos en todo el país, el gobierno egipcio saludó la "gran moderación" de la policía.

Pero después de un ataque el jueves contra la sede gubernamental de la provincia de Giza, en las afueras de El Cairo, y la muerte de nueve policías y militares, cuya autoría fue atribuida a "islamistas", el ministerio del Interior anunció su decisión de permitir que sus hombres usen balas reales contra cualquier persona que ataque bienes públicos o a las fuerzas del orden.

Por otra parte, hablando por primera vez en términos tan firmes contra Egipto, el presidente estadunidense Barack Obama condenó "enérgicamente" la brutal represión contra manifestantes opositores y anunció la cancelación de ejercicios militares conjuntos entre su país y Egipto. Aunque omitió referirse a la ayuda de mil 500 millones de dólares anuales que proporciona Estados Unidos a Egipto, principalmente al todopoderoso ejército egipcio.Los egipcios lloran sus muertos

A pesar de la violenta arremetida contra las acampadas de los pro Mursi, los Hermanos Musulmanes, movimiento del que procede Mohamed Mursi, convocaron nuevas manifestaciones.

Pero al llegar la hora del toque de queda instaurado la víspera durante un mes, desde las 19H00 (1700 GMT), ninguna marcha tenía lugar en El Cairo. Algunos manifestantes salieron sin embargo a las calles de Alejandría (norte) y en Beni Suecia, al sur de la capital.

Después de la mortífera dispersión de los manifestantes el miércoles, imágenes aéreas filmadas en la noche mostraban el campamento de los partidarios de Mursi en la plaza Rabaa al Adawiya presa de las llamas.

Una humareda se elevaba aún, un día después de los violentos enfrentamientos, del gran campamento reducido ahora a la nada.

Un centenar de cadáveres envueltos en sudarios blancos estaban alineados en el suelo, mientras los voluntarios intentaban establecer los nombres de las víctimas.

Decenas de personas, con el rostro cubierto para protegerse del olor, acudían para identificar a sus familiares. Entre ellas, una mujer que lanzó un alarido de horror al descubrir un cuerpo calcinado bajo el sudario.

Según el ministerio egipcio de Salud, 228 personas murieron en la plaza Rabaa al Adawiya y otras 90 personas perdieron la vida en la evacuación de una segunda plaza en El Cairo. Los Hermanos Musulmanes hablan por su parte de 2 mil 200 muertos y más de 10 mil heridos.

Evitar la "guerra civil"

Varias figuras emblemáticas egipcias se desmarcaron de la sangrienta operación de las fuerzas de seguridad.

El vicepresidente Mohamed ElBaradei, premio Nobel de la Paz, que había aprobado el golpe militar contra Mursi, dimitió asegurando que rechaza "asumir decisiones con las que no estaba de acuerdo".

También el imán de Al Azhar, la mayor autoridad del islam sunita, condenó la violencia y explicó que ignoraba los métodos que las fuerzas de seguridad contemplaban utilizar.

Al contrario, la prensa egipcia, ampliamente afín al ejército, saludaba el jueves "el fin de la pesadilla de los Hermanos Musulmanes", en expresión del progubernamental Al Ajbar, mientras el diario independiente Al Shuruq aludía a la "última batalla de los Hermanos", al lado de fotos que muestran a manifestantes armados.

La Alta Comisionada de la ONU encargada de Derechos Humanos, Navi Pillay, pidió el jueves una investigación sobre la actuación de las fuerzas de seguridad en Egipto en los enfrentamientos del miércoles, que causaron más de 500 muertos.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, denunció la "matanza muy grave" en Egipto y pidió que el Consejo de Seguridad de la ONU se reúna para analizar la situación en ese país.

En París, el presidente francés, François Hollande, pidió este jueves hacer todo lo posible "para evitar la guerra civil" en Egipto y convocó al embajador de ese país. El gobierno de Berlín también convocó al embajador de Egipto en Alemania, al igual que las autoridades británicas e italianas.

Por su parte, el papa Francisco aseguró que reza por las víctimas de la violencia en Egipto y "por la paz, el diálogo y la reconciliación" en este país. China también expresó su "gran preocupación" por la situación en el país norteafricano.

AP